Lunes, 02 Abril 2018 11:33

Ser inteligente es una condición necesaria pero no suficiente:

Onésimo Hernández-Lerma



 



El pasado viernes 23 de marzo, el Consejo Consultivo de Ciencias (CCC) y el Centro Nacional de las Artes (CENART) llevaron a cabo la segunda conferencia del ciclo de Charlas con Premios Nacionales impartida por el Dr. Onésimo Hernández-Lerma, investigador y profesor del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) del IPN y miembro del CCC.

Durante la conferencia el Dr. Hernández-Lerma mencionó que las matemáticas se asocian de manera inmediata con la escuela, con ecuaciones y trucos aritméticos que no volveremos a utilizar durante nuestra vida adulta. La gente no entiende porqué se hacen las matemáticas, hay un constante cuestionamiento sobre el quehacer diario de los matemáticos, puesto que sus resultados se traducen a una “baja” productividad, mientras que, en otras ramas, como por ejemplo la Química, sus resultados son “productos tangibles” y la imagen de los laboratoristas trabajando la asociamos con ciencia, no así a un matemático trabajando.

Mark Saul, refiere que el trabajo del matemático no está a la vista, puesto que los avances en la materia son especializados y derivan en el acto mismo de crear matemáticas, lo que vuelve difícil explicarlo a la gente. Las matemáticas son una parte integral de la sociedad. Surgen a partir de observaciones para contar y medir.

El registro más antiguo sobre las Matemáticas data del año 35,000 a.C. en Namibia, África, escrito sobre hueso de simio. En lo que hoy es la República Checa, los registros matemáticos más antiguos se encontraron sobre hueso de lobo y datan del año 30,000 a.C. Los babilonios usaban las matemáticas para contabilidad, finanzas, calcular intereses sobre préstamos, incluso ya utilizan el teorema de Pitágoras mucho antes de que él naciera. En Egipto, las matemáticas se usaban en los censos realizados para cobrar impuestos, la Geometría fue útil para construir pirámides. Los registros se escribieron sobre papiros.

En materia de Navegación, las matemáticas se utilizaron debido a que, por errores en los cálculos de la trayectoria y longitud a recorrer, sucedieron una serie de acontecimientos que llevaron a sufrir cuantiosas pérdidas materiales y humanas; se partió del principio matemático de que 1 hora es igual a 15° de longitud. Posteriormente, Tobías Mayer observó y registró durante 4 años la posición del sol por día y por hora, mientras que Leonhard Euler, encontró un teorema con ecuaciones de la posición relativa de la tierra a la luna y al sol, lo que llevó a obtener un cálculo más preciso en cuanto a esas dos variables.

En el campo de la Medicina, las matemáticas también han tenido una importante presencia. En 1963 y 1964 Allan Cormark, Premio Nobel de Medicina (1979), publicó artículos donde planteaba el problema de cómo tomar las mediciones para realizar una tomografía médica. Basado en la teoría de Radon, descifra la manera de calcular la fórmula conocida como “la transformada de Radon” para posteriormente ser utilizada por Godfrey Hundsfield en 1972, quien, a partir de dichas investigaciones, construyó el primer tomógrafo.

En cuanto a la relación de las matemáticas y el arte, Charles Snow, físico investigador de la Universidad de Cambridge, en su libro “Las Dos Culturas” dice que la cultura científica y la artística no sólo son ajenas, sino antagónicas. Por el contrario, Albert Einstein refiere que en el pensamiento científico existe siempre un elemento de poesía. La ciencia genuina y la auténtica música exigen un proceso similar de pensamiento, prueba de ello, es el Tratado de la Pintura (1435) de León Battista Alberti (1404-72), obra considerada como una de los primeros libros de matemática aplicada, toda vez que elevó la pintura al nivel de octavo arte liberal, sumándose al Cuadrivium, integrada por las cuatro ciencias del sistema Pitagórico (geometría, astronomía, aritmética y música) y los cursos que componen el Trivium (gramática, lógica y retórica).

Por otro lado, Piero della Francesca (c. 1412-1492) en su obra De prospectiva pingendi (sobre la perspectiva para la pintura) resume mucho de lo que se conocía sobre matemáticas y óptica en el periodo medieval tardío, como son los cuadros con perspectiva precisa. Señala que hay un “punto en el infinito” que son las líneas en el cuadro, las cuales convergen a ese punto y permite apreciar la diferencia entre imágenes cercanas y lejanas.

Alí Chumacero, por su parte, dice que lo racional tiene que actuar sobre el inconsciente a fin de que el poema sea un trabajo bien hecho y tenga perdurabilidad. Afirma que sus poemas están muy medidos, muy cuidados verso por verso, sílaba por sílaba y muy bien construidos.

En el área de Arquitectura, al igual que los egipcios, se utiliza predominantemente la geometría, como es el caso de Félix Candela, quien es famoso por las estructuras de sus construcciones.

Mitos de las Matemáticas.

En torno a las matemáticas se encuentran varios mitos, entre los que destacan que la investigación es para gente joven, que las mujeres no son buenas matemáticas y que los matemáticos son unos genios. Al respecto tenemos ejemplos de que efectivamente esas afirmaciones no son totalmente ciertas:

Leopold Vietoris (1891-2002), escribió más de la mitad de sus 70 artículos después de 1951 al cumplir los 60 años, Leonhard Euler, fue casi completamente ciego los últimos 17 años de su vida y produjo alrededor de 850 trabajos, de los cuales más de la mitad los obtuvo después de quedar ciego.

La rama de las matemáticas cuenta con mujeres que han realizado valiosas aportaciones en este campo, como son: Ingrid Daubechies (Bélgica), Cathleen Morawetz (Canadá), Olga A. Oleinik (Ucrania). Los buenos matemáticos generan alrededor de 100 artículos, los muy buenos publican alrededor de 200. Olga Oleinik realizó 359 publicaciones en revistas de matemáticas.

Dentro de los nombres reconocidos como genios se encuentran Muhammad Ali (boxeador), Woody Allen (cineasta), Jerry Lee Lewis (músico), Sam Walton (empresario). Curiosamente, Marylin vos Savant, editora de revista, cuenta con un IQ de 228, pero no es considerada genio.

Los matemáticos parecen ser reservados, sensibles, de comportamiento convencional, aunque altamente individualistas en espíritu, y con personalidad concentrada, por así decirlo, en una intelectualidad que es flexible e inquisitiva, pero también práctica y dirigida. Son capaces de encontrar un estímulo dentro de sí mismos en un ambiente estable.



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