Lunes, 05 Diciembre 2016 16:55

La TWAS otorga galardón al Dr. Carlos Coello, investigador del CINVESTAV y miembro del CCC

 

En entrevista con el Consejo Consultivo de Ciencias, el doctor Carlos A. Coello Coello platica sobre el trabajo de investigación que lo llevó a ser acreedor a uno de los nueve premios que entrega anualmente la Thrid World Academy of Sciences (TWAS). Este galardón reconoce las destacadas contribuciones de científicos que han vivido y desarrollado su trabajo, al menos por 10 años, en países en desarrollo.

 

Cuéntenos sobre su trabajo de investigación, ¿qué es la optimización evolutiva multi-objetivo?

Mi área de investigación está dentro de una rama de la inteligencia artificial que se conoce como computación evolutiva. Lo que hacemos es simular el proceso de la evolución natural, que es seguir el principio de la supervivencia del más apto, y eso lo usamos para resolver problemas de alta complejidad; básicamente es un método numérico, un método de aproximación. Estos métodos usan un conjunto de soluciones que les llamamos individuos. Estos individuos, los más aptos, son los que representan una mejor solución, tienen mayor probabilidad de ser seleccionados. El algoritmo es probabilístico, eso quiere decir que no necesariamente los peores van a ser siempre desechados, tienen una cierta probabilidad, pequeña, pero distinta de cero, de sobrevivir.

Entonces es muy interesante porque es como simular una población de individuos que al principio es completamente aleatoria: representan soluciones muy malas al problema, van mejorando y mejorando en el tiempo y después de un cierto número de generaciones ya tenemos una muy buena aproximación al problema. En esta simulación se pueden resolver diferentes tipos de problemas, en los que trabajo en particular se les llama multi-objetivo porque tenemos dos o más “funciones objetivo” que queremos satisfacer al mismo tiempo, lo interesante es que estas funciones están normalmente en conflicto entre sí.

Por ejemplo, yo quiero optimizar el diseño de un puente, entonces yo quiero satisfacer dos objetivos: 1) que sea lo más seguro posible y 2) que sea lo más barato posible. Esos dos objetivos se contraponen. Si yo quiero mayor seguridad, el puente es más caro, y si yo quiero que sea más barato, entonces tengo que sacrificar seguridad, entonces estos problemas que pueden tener diez objetivos o más son muy difíciles de resolver. Lo que buscamos son soluciones compromiso, cuál es la solución en que puedo tener el mejor compromiso entre todos los objetivos, es decir, que yo ya no pueda mejorar uno a costa de empeorar otro, ese es el tipo de soluciones que busco.

 

¿Qué significa para usted haber recibido el Premio TWAS?

Para mi es una satisfacción muy grande. Aunque la competencia es entre países del tercer mundo, es un premio difícil de obtener, particularmente el área de Ciencias de la Ingeniería, que es donde gané, ya que por muchos años ha ganado gente de la India, que son muy fuertes en la ingeniería, mucha gente de áreas como materiales.

Es un tanto incomparable poder competir con áreas que son experimentales cuando uno está en Ciencias de la Computación, ellos suelen publicar más, tener más citas y, de acuerdo a los indicadores normales, lucen como mejores candidatos. En ese sentido, es una gran satisfacción. No era la primera vez que lo intentaba. En un par de ocasiones había quedado como finalista y me preguntaron si quería pasar mi candidatura al año siguiente.

Fue una sorpresa. El domingo previo a la reunión anual donde oficialmente anuncian los nombres de los ganadores, me llegó una carta con una leyenda de “confidencial” en la que me notificaban como ganador. Supongo que no querían que yo lo dijera antes de que se realizara la reunión.

 

¿Cuál es el panorama para los científicos que realizan trabajos de investigación en países en desarrollo?

Creo que varía mucho según el área. Siento que, en áreas como la mía, Ciencias de la Computación, que no necesariamente es experimental pues no somos gente que desarrolle softwares y este tipo de cosas, sino algoritmos, métodos numéricos, métodos de optimización, no es tan importante contar con tecnología súper moderna o la computadora más rápida del mundo, ni nada de eso pues es un área más teórica, más dentro de ciencias básicas. Si bien hemos hecho aplicaciones en las cuales el equipo de cómputo es importante, pero el grueso de mi investigación, que ha sido el desarrollo de algoritmos, no requiere de esa infraestructura.

En ese sentido, considero que estamos en posibilidades de competir con países desarrollados, de hecho, en mi área en particular que es un área joven, se ha dado un fenómeno bastante curioso: en un principio los líderes a nivel mundial de mi disciplina estaban en suiza, había un grupo muy fuerte, pero desapareció. Había otro grupo en Inglaterra que, aunque no desapareció por completo, ya no es otro de los grupos líderes y ya no tienen tanta actividad en esta área.

Los últimos 15 años hubo movimientos que hicieron que, irónicamente, gente de países subdesarrollados quedáramos como líderes en esta área. Como lo veo es que a veces en México tenemos un poco el temor: sentimos que no estamos a un nivel de competencia adecuado, sobre todo con países desarrollados. A veces ni siquiera queremos competir a nivel nacional y mucho menos a nivel internacional, pero creo que tenemos la capacidad de poder hacer investigación de la calidad más elevada sin ningún problema, al menos en mi área.

 

Después de estudiar la maestría y doctorado en Estado Unidos, ¿qué lo hizo regresar a México y desarrollar su trabajo aquí?

Cuando me fui a estudiar a EE.UU. tenía la idea de que iba a regresar. Después de estar 5 años y trabajar un año en Indiana, ya no quería e incluso tuve la intención de cambiar mi visa, aunque fuera realmente difícil. Entonces tuve un pequeño accidente: un día que iba al correo y estaba congelada la banqueta, me resbalé y me golpeé la cabeza. Fue más o menos aparatoso y me llevaron en ambulancia al hospital. Tuve pérdida de memoria y en la ambulancia me pidieron mi número de seguro social, el cual aún en pleno uso de mis facultades no me lo sabía, nunca me lo memoricé. Como no les pude dar mi número de seguro social y ellos no pudieron corroborar si yo tenía seguro, me dejaron en una silla desangrándome hasta que llegaron unos compañeros de la universidad para ayudarme… digamos que eso hizo que me enojara mucho porque dije… “¿qué clase de país es este en el cual no atienden a una persona y cómo era posible que no tuviesen el menor sentido de humanidad de al menos ponerme alcohol?”, si no me querían coser la herida, al menos ponerme alcohol. Eso me hizo pensar muchas cosas.

En esa época estaba en pláticas para regresar a México, pero no estaba completamente convencido de que quería hacerlo. Entonces, en mi caso no puedo decir que tuve un “espíritu nacionalista”, fue eso lo que ocurrió. Con los años llegué a convencerme de que fue la decisión correcta, no tanto porque me considere un salvador de la patria ni mucho menos, sino porque creo que logré encontrar las condiciones adecuadas para hacer investigación en México, aquí en el CINVESTAV. He tenido la suerte de contar con muy buenos estudiantes y tener muchos colaboradores a nivel internacional, entonces no siento que haya habido ningún elemento que hubiera permitido que yo hiciera una mejor carrera en EE.UU. que la que he hecho en México.

 

En aspectos de ciencia y tecnología, ¿Cómo está México con respecto a otros países de Latinoamérica?

Yo creo que bastante bien. He tenido la oportunidad de visitar bastantes países de Sudamérica y creo que Brasil, en algunas áreas, es más fuerte que nosotros. Tiene más investigadores, universidades, centros de investigación y en alguna época tuvo mucho más dinero para investigación, ahorita creo que ya no por la crisis, pero en muchas cosas, más o menos, estamos a la par de que ellos en ciencias de la investigación.

Un país que para mí es asombroso es Chile, me tocó ver el cambio de los 90’s a ahorita. Tuve la oportunidad de visitarlo por primera vez por allá de 1994 y todavía era un país con las heridas de la dictadura, con un arranque muy lento en cuanto a investigación; tenía poquitos investigadores de computación, pero de muy buen nivel, una comunidad pequeña con poco impacto. Veinte años después fue un referente. En algunas áreas de la computación es sumamente fuerte, lo cual es asombro si consideramos que toda la población de chile es menos que la Ciudad de México. Hay países que se han levantado y que ahora están muy bien posicionados, no que México haya bajado en su nivel, creo que México también ha mejorado mucho.

Durante muchos años en México enfrentamos un problema fundamental en computación que, aunque ya no es problema, lo tuvimos: muy poca gente que iba a hacer doctorado al extranjero regresaba a México. En 1994, publicaron un artículo donde decía que había 50 doctores de computación en México y yo fui un evento de Conacyt en 1999 y todavía decían que había 150. Para tener idea lo grave que es eso, nuestra cantidad era menos que la cantidad de doctores en computación de Singapur, país que se recorre en 2 horas en coche, tiene dos universidades y en esas dos tenían más de 150 doctores en computación en un país de 100 millones de habitantes, entonces era muy grave. Ahora ya no es el caso, estimamos como en 1000 los doctores que hay en México, obviamente hay mucho más fuera de México y ahora más bien el problema es el otro: no hay empleo, en las universidades grandes no hay plazas.

 

¿Cómo ve el futuro de la ciencia en México?

Yo estimo que seguirá existiendo mucha gente interesada en cursar doctorados, si bien al parecer el interés en cursar posgrados en computación ha disminuido en los últimos 3 o 4 años, pero por varios años estuvo al alza y de repente bajó, pero hay áreas de computación que siguen siendo muy atractivas, por ejemplo, ahora está muy de moda lo que se llama el Big Data, que es hacer minería de datos en grandes bases de datos. Esa disciplina en particular tiene muchísima demanda sobre todo en los países desarrollados, incluso en la India y quien se especializa en esa área consigue trabajo muy fácilmente.

 

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