Martes, 21 Septiembre 2021 08:31

Francisco Alfonso Larqué Saavedra. D. E. P.




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Por la Dra. Mayra de la Torre


Alfonso nació en Texcoco en 1948, estudió biología en la Universidad Nacional Autónoma de México, obtuvo la Maestría en Ciencias en el Colegio de Postgraduados e hizo su Doctorado en la Universidad de Londres, Inglaterra. Una de sus pasiones fueron las plantas a las que dedicó toda su vida como investigador. Él quería saber cómo funcionaban para así incrementar el rendimiento de diversos cultivos con conocimiento de causa, el conocimiento que a través de lustros generó sobre fisiología vegetal lo llevó a buscar cómo aplicarlo. Esa pasión la transmitió a sus estudiantes, él graduó a más de 100 estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado.

Por sus aportaciones al campo mexicano en 2007 obtuvo el premio Centeotl, otorgado por las Fundaciones Produce, en ese tiempo era Director General del Centro de investigación científica de Yucatán (CICY), cargo que desempeñó desde 1998 hasta el 2008. Ahí se enamoró de la península de Yucatán, de su biodiversidad, de los maíces nativos y su gente. Como olvidar su pasión por el ramón, árbol perenne que cultivan en su traspatio las mujeres, cuya semilla es fuente importante de aminoácidos, calcio, potasio, ácido fólico, triptófano, vitaminas A, B y C, fibra y un relajante natural; este árbol fue junto con el maíz uno de los principales alimentos de la civilización maya. Larqué promovió a esta especie como ejemplo de que la biodiversidad puede ser una alternativa viable para reducir la pobreza extrema y contribuir al bienestar social, reduciendo significativamente la importación de granos, en el marco de su proyecto “Incorporación del sistema forestal a la cruzada contra el hambre”. Y claro no podría faltar el sistema Milpa sobre el que él escribió muchos artículos, resaltando que la milpa es un sistema agrícola sustentable, y además encabezó un proyecto interinstitucional sobre la milpa maya.

En el CICY Larqué coordinó el Banco de Germoplasma y el Jardín Botánico Ornamental, para coadyuvar a la conservación de la biodiversidad de la península de Yucatán y a que las niñas, los niños y personas de todas las edades la conozcan, la puedan adquirir y cultivar algunas de estas plantas que forman parte de la identidad yucateca, especialmente el museo vivo: Su dedicación a la sabiduría maya y los cultivos nativos se reflejan en su artículo “Biotecnología Prehispánica en Mesoamérica” (Rev. Fitotec. Mex., 39. (2), 107, 2016).

Alfonso como Director fundador del CICY impulsó durante 5 años (2009-2014) el establecimiento del Parque Científico Tecnológico de Yucatán y fue asesor del Sistema de Investigación, Innovación y Desarrollo Tecnológico de Yucatán (SIIDETEY). Su trayectoria fue ampliamente reconocida por todos los sectores y recibió el máximo honor que el Gobierno de México otorga a sus científicos y tecnólogos, el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el año 2000 por sus contribuciones en Agronomía.

Según Jaime Sabines “Morir es retirarse, hacerse a un lado, ocultarse un momento, estarse quieto, pasar el aire de una orilla a nado y estar en todas partes en secreto”. Así que Alfonso decidió ocultarse un momento el pasado 12 de septiembre, pero ahora está en todas partes y de seguro lo encontraremos en algún traspatio cortando semillas de los árboles de ramón, o por ahí entre la milpa llevándose unas mazorcas de sak nal (maíz blanco nativo) y no nos sorprenda encontrarnos en algún lugar CICY unas copas de Sisal Reposado (tipo mexcal de henequén) que nos están esperando, para brindar con él.

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