Lunes, 20 Septiembre 2021 08:21


Una de las consultas más frecuentes que recibo de amistades y colegas académicos es con relación a si deben o no aplicarse una tercera dosis de vacuna. Todos están vacunados, con diversos esquemas, ya que viven en diferentes alcaldías.

La primera preocupación de muchos es si la vacuna que recibieron es la buena. Se ha generado una idea, no muy bien fundamentada, de que algunas vacunas son mejores que otras. Ninguna vacuna es 100 % efectiva para prevenir la enfermedad. Sin embargo, todas han mostrado una eficiencia bastante alta, arriba del 75 % a este respecto.

Dado que las vacunas no evitan 100 % la posibilidad de tener COVID, entonces mejor nos debemos fijar en la eficiencia que tengan para evitar las formas graves del COVID y en ese terreno estamos hablando de que es mayor al 90 % con todas las vacunas.

Por tanto, a la población vacunada es bastante menos probable que le dé COVID. Si además seguimos atendiendo las medidas de seguridad, sana distancia, evitar lugares poco ventilados y concurridos y portar mascarilla, el riesgo es aún menor y en caso de contagio, es bastante poco probable que sea una forma grave.

En el Instituto los fallecimientos que hemos tenido en el último mes fueron, en la mayoría, personas que no quisieron vacunarse. Hemos tenido algunas muertes, muy pocas, en personas con diversos esquemas de vacunación, pero tenían factores de riesgo para enfermedad grave, de los cuales destaca la edad avanzada, la obesidad y condiciones que confieren inmunosupresión.

Decidir aplicarse un refuerzo es un problema porque, en México, no se tiene planeado que así suceda y, por lo tanto, para hacerlo hay que viajar a otro país.

Algunos estudios preliminares en Israel han propuesto que será necesaria la tercera dosis para mejorar la eficiencia contra la variante delta. Sin embargo, por el momento, para tranquilidad de la mayoría de nosotros, en una publicación de posicionamiento que apareció en línea el pasado 13 de septiembre en The Lancet (doi.org/10.1016/ S0140-6736(21)02046-8), expertos mundiales, comandados por los responsables de las oficinas de vacunas de la FDA de Estados Unidos y de la organización mundial de la Salud, en el que destacó la participación del Dr. Alejandro Cravioto, académico Puma, exdirector de la Facultad de Medicina de la UNAM, concluyen que la evidencia actual no es suficiente para apoyar la necesidad de un refuerzo de la vacuna en la población general.

Aunado a esto, si bien el riesgo de algún efecto adverso de las vacunas es bajo, no sabemos si este aumente con las dosis repetitivas. Es probable que grupos específicos de personas, como quienes tienen inmunosupresión, deban recibir un refuerzo. Pero en la población general aún no hay evidencia sólida.

Lo que se piensa que si será de beneficio, es que se utilice el mayor número de vacunas para que toda la población mundial esté vacunada. Hay países que no han visto vacunas o tienen muy pocas. Mientras sigan existiendo lugares en donde no tengan protección, la posibilidad de que se generen nuevas mutantes del virus continúa.

Puede ser que la evidencia que se genere en los siguientes meses termine por apoyar la necesidad de una tercera dosis, pero entonces quizá los refuerzos ya incluyan las secuencias de variantes nuevas como la delta, por lo que vale la pena esperar. Por el momento, la población con esquema completo de vacunación puede estar tranquila de que está bastante bien protegida. No obstante, esto no debe ser motivo para descuidarse. Hay que seguir observando las medidas de protección, con particular obsesión en aquellas personas con factores de riesgo para formas graves de la enfermedad.



Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias

Director de Investigación, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y Unidad de Fisiología Molecular, Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM

Premio Nacional de Ciencias y Artes 2010

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