Lunes, 22 Marzo 2021 09:16

Gerardo Gamba

La vacunación anti-COVID y la trombosis venosa

Dr. Gerardo Gamba Ayala

Comité de Ciencias Naturales Comité de Ciencias Naturales



Cuando las decisiones de problemas de salud son basadas en intereses políticos o económicos y no en la salud misma, el riesgo de que sean erróneas es muy grande. La semana pasada fuimos testigos de un ejemplo claro. Varios países de la Unión Europea decidieron poner alto a la vacunación anti-COVID, con la vacuna desarrollada por AstraZeneca, debido a la aparición de algunos casos de trombosis venosa en sujetos que recibieron la vacuna. En la gran Bretaña y la Unión Europea más de 17 millones de personas han sido vacunadas contra COVID con esta vacuna y se han reportado 15 eventos de trombosis venosa profunda (TVP) y 22 de tromboembolia pulmonar (TEP) en sujetos que la recibieron. Este número de eventos de trombosis es mucho menor que el esperado en 17 millones de personas, pero los casos reportados llamaron la atención porque deben haber ocurrido a las pocas horas de la vacuna, mientras que muchos otros que ocurrieron días después probablemente ya no se percibieron como asociados con la vacuna. El problema está en que se hacen asociaciones causales, cuando solo son temporales.

Al aplicar campañas masivas de vacunación, inevitablemente sucederán diversidad de eventos en sujetos que reciban las vacunas, pero eso no se puede tomar a la ligera como una asociación causal. Al querer vacunar a todos los adultos del mundo, seguramente habrá muchas personas que el día de la vacuna quedarán embarazadas, tendrán un aborto, orinarán sangre, tendrán un infarto, un accidente automovilístico o una decepción amorosa, pero no por eso vamos a suponer que fue por la vacuna.

Los movimientos antivacunas han logrado permear en ciertos sectores de la población un miedo irracional en contra de las vacunas, lo que ha convertido el asunto en un problema político. He recibido en los últimos meses decenas de llamadas o mensajes de familiares o amigos preguntándome si tal o cual vacuna es segura y buena, porque es la que les va a tocar en su localidad. Si algo sucede mal al administrar vacunas, el gobierno en turno quedaría mal por la inmediatez del asunto. La decisión de suspender la vacunación obedece a un asunto político y no científico.

Para ponerlo en perspectiva mencionemos algunos ejemplos. Se suspende la vacunación porque se han reportado unos cuantos casos de trombosis en gente vacunada, sin que exista asociación claramente causal entre un fenómeno y el otro. En cambio, a pesar de que existe una asociación clara y demostrada de aumento en el riesgo de trombosis venosa en mujeres que toman anticonceptivos, estos medicamentos nunca han sido prohibidos por este motivo. Se considera que el beneficio que traen es considerablemente mayor que el riesgo y, como no hay inmediatez en el asunto, la población no culpará al gobierno por los casos de trombosis. Peor aún, existe muy clara y contundente relación causal entre el tabaquismo y el cáncer de diversos órganos, así como con la ateroesclerosis coronaria y de las arterias cerebrales, que son la principal causa de muerte en adultos. Sin embargo, no se ha prohibido el cultivo, procesamiento y distribución del tabaco. De nueva cuenta, la población no culpa al gobierno por el daño que hace el tabaco. Algo parecido pasa con el alcohol. Hay claro efecto causal entre el consumo de alcohol y accidentes fatales (y con frecuencia no en quien bebió) o bien con enfermedades hepáticas, pancreáticas y cerebrales y de nuevo, seguimos consumiendo esos productos.

Tomar una asociación temporal como causal es anticientífico. Si bien dos fenómenos que estén relacionados en tiempo pueden estar asociados, no es suficiente evidencia para sustentarlo. Este tipo de asociaciones son las que han estado por años atrás de creencias mágicas, como el suponer por ejemplo que las oraciones o danzas a un Dios trae como consecuencia la lluvia. Para considerar con seriedad que exista una asociación causal entre la vacuna y la trombosis tendría que suceder que el número de eventos observados durante ciertos días rebase claramente las que son esperadas para esa población, lo cual en trombosis es difícil, porque son eventos que ocurren con mucha frecuencia. Por otro lado, como con la mayoría o prácticamente todas las intervenciones, se tiene que tomar en cuenta el riesgo de que ocurra el efecto adverso contra el beneficio de la administración del medicamento o en este caso, de la vacuna. Hoy por hoy la vacunación contra COVID es lo único que tenemos para eventualmente lograr reducir el riesgo de infección y sobre todo de muerte por esta enfermedad. Los informes preliminares de países en que va más avanzada la vacunación como Israel o Estados Unidos empiezan a mostrar una clara reducción en la mortalidad por COVID.

Afortunadamente tanto la Organización Mundial de la Salud como la Agencia Europea de Medicamentos, realizaron rápidamente un cuidadoso análisis de los casos de trombosis reportados y concluyeron que no hay evidencia de que puedan ser relacionados con la vacunación y emitieron comunicados reiterando la seguridad de la vacuna de AstraZeneca anti-COVID, con lo cual varios países de Europa están reiniciando la vacunación y el periódico de hoy tiene en la primera plana internacional la fotografía de algunos líderes de esos países recibiendo la vacuna de AstraZeneca.

En mi opinión es necesario que existan cambios en los programas desde la educación primaria para desarrollar tempranamente una mente crítica que ayude a contrarrestar el terrible dogmatismo enseñado por otras instituciones y provea a los estudiantes desde la infancia con el conocimiento necesario para analizar y entender lo que se requiere para definir cuando dos fenómenos pueden estar relacionados de forma causal y en tal caso, para buscar y completar lo necesario para aceptar o descartar la hipótesis de una asociación. Si algo bueno ha traído la pandemia, dentro de toda la desgracia que ha ocasionado, es que ha permitido a la sociedad en su conjunto ver directamente como opera la ciencia, como se generan conocimientos basados en la investigación científica y como estos conocimientos se aplican para el beneficio de la sociedad.



Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias

Director de Investigación, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y Unidad de Fisiología Molecular, Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM

Premio Nacional de Ciencias y Artes 2010

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