Lunes, 08 Febrero 2021 08:02

Gerardo Gamba

Alta eficiencia de la vacuna Sputnik V

Dr. Gerardo Gamba Ayala

Comité de Ciencias Naturales Comité de Ciencias Naturales


Desde que me acuerdo hemos sido atiborrados por la televisión y cinematografía Británica y Americana con series en donde los rusos y los chinos son los malos de la película. En el bando Ruso, generalmente hay un jefe que es de terror, con muy malas intenciones, rodeado de un número importante de lacayos ineptos y prescindibles, por lo que ante cualquier error el castigo es la pena de muerte, aplicada en ese mismo momento. Los años de la guerra fría fueron prolíficos en ese tipo de puestas en escena. Inclusive, en comedias como el Superagente 86, en donde Maxwell Smart, con una inteligencia limitada, vencía a los espías de “Kaos”, para no decir KGB, o el acosador agente secreto Austin Powers, ganándole la partida a su némesis, el Doctor Evil, que no dicen de donde es, pero se parece a los rusos malos de las películas.

En consecuencia, tenemos semanas escuchando a mucha gente que no confía en la vacuna rusa. Que ojalá y no les toque esa. Que es un invento del presidente Putin, para colocarle a cada habitante del país un chip, con el que los van a espiar, como si a él le preocupara mucho lo que hacemos los chilangos. En contraste, un grupo nutrido de ciudadanos se tomarían cualquier medicamento, sin evidencia real de que funcione, porque lo recomendó el doctor de alguna farmacia de dudosa calidad o un conocido por que a él le funcionó.

Para tranquilidad de muchos, el martes pasado se publicó en la prestigiosa revista The Lancet los resultados preliminares del estudio hecho con la vacuna llamada Sputnik V, conocida también como Gam-COVID-Vac, realizado en múltiples instituciones de salud en Moscú. Se trata de una vacuna que utiliza dos adenovirus distintos, que contienen el DNA que codifica para la proteína Spike del SARS-CoV-2, que es la que los estudios previos identificaron para dirigir la respuesta inmune. Los vectores son rAD26-S y rAd5-S y en el programa de vacunación se inyecta primero la del rAD26-S y 21 días después la del rAD5-S. El estudio contó con las aprobaciones necesarias de comités de ética involucrados y del ministerio de salud de Rusia.

Se incluyeron adultos mayores de 18 años que no tuvieran COVID, ni lo hubieran tenido, demostrado por negatividad tanto a la PCR, como a la determinación de anticuerpos anti SARS-CoV-2. De cualquier forma, solo se aceptaron al estudio si no habían tenido contacto con alguien que tuviera COVID en los últimos 14 días. El ensayo fue aleatorizado y doble ciego, a razón de 3:1, es decir, de cada cuatro que entraron al estudio, tres sujetos fueron asignados al azar al grupo de vacuna y uno al grupo placebo. Para asegurarse que el estudio quedara balanceado por edad, se aleatorizaron por grupos de 18-30, 31-40, 41-50, 51-60 y mayores de 60 años.

De 21,977 sujetos que ingresaron, 16,501 fueron asignados al grupo de vacuna y recibieron la primera dosis y, al momento de hacer este análisis, 14,964 ya había recibido la segunda dosis. 5,476 fueron asignados al grupo placebo y recibieron la primera dosis y de estos, 4,902 ya habían recibido la segunda dosis. El objetivo primario del estudio fue el desarrollo de COVID con PCR positiva a partir de 21 días después de la primera dosis. Los secundarios fueron, la gravedad del COVID, el desarrollo de inmunidad contra el SARS-CoV-2 y los efectos adversos.

Los resultados son excelentes. En el grupo de vacuna hubo 16 casos de COVID en 14,964 sujetos, para una incidencia de 0.1%, mientras que en el grupo placebo hubo 62 casos en 4,902 sujetos, para una incidencia del 1.3 %, que es alrededor de la esperada en su población. Esto significa una eficiencia de 91.6 % y fue similar en cualquier grupo de edad. En el grupo de la vacuna ninguno de los casos fue grave, mientras que en el grupo de placebo hubo 20 casos graves. Por lo tanto, la efectividad de la vacuna para prevenir casos graves fue del 100%.

Se determinaron anticuerpos contra SARS-CoV-2 en 342 sujetos del grupo vacuna y 114 del grupo placebo, que fueron escogidos al azar. El resultado mostró que en el grupo vacuna desarrollaron anticuerpos 336 (98%), mientras que en el grupo placebo solo 17 (15%). Finalmente, los efectos adversos ocurrieron por igual en ambos grupos. El 94 % fueron leves, 5.6% moderados y solo 0.38 % graves, pero en ningún caso fueron atribuibles a la vacuna.

El resultado del estudio es espectacular y se parece mucho a los previos publicados. El caso de la vacuna de AstraZeneca con 90 % de eficacia en la dosis baja, la de Pfizer con 95 % y la de Moderna con 94%. Esto sugiere que los resultados con otras vacunas desarrolladas con metodologías parecidas, con las de Janssen, la de Cansino y otras probablemente serán similares. La ciencia ha hecho lo que no han podido hacer ninguno de los remedios caseros, herbolarios, homeopáticos o de solicitud de ayuda a diversas deidades.

Los resultados del ensayo fase III de la vacuna Sputnik V son muy buena noticia para nuestro país, por qué según se anunció, se han adquirido 24 millones de dosis, lo que en principio servirá para 12 millones de mexicanos. Esto, junto con lo que se adquiera finalmente de Pfizer, AstraZenca, Janssen, Cansino y otros, ayudará a lograr algún día la vacunación universal de quienes habitamos el territorio nacional. No me cansaré, sin embargo, de hacer notar una y otra vez, que esta es otra derrama de recursos para pagar tecnología del extranjero, porque el país no ha querido invertir los recursos necesarios para el desarrollo más intenso de la ciencia en México y, desafortunadamente, por lo que hemos visto en dos años, el horizonte se ha tornado más nublado.

Adicional a lo ya comentado, el resultado presentado podría tener el efecto positivo de invitar a múltiples gentes a reflexionar sobre el prejuicio de catalogar lo hecho en cierto país como basura, antes de tener los elementos necesarios para emitir un juicio razonado. Con los tiempos que estamos viviendo, que bien vendría esto a nuestra sociedad.



Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias

Unidad de Fisiología Molecular, Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM e Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán

Premio Nacional de Ciencias y Artes 2010

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