Miércoles, 03 Febrero 2021 08:47


Por medio de esta nota deseo aportar a la serie de merecidos homenajes que ha recibido el Dr. Jorge Flores Valdés, quien esta semana cumpliría 80 años, resaltando su rol como Coordinador General del Consejo Consultivo de Ciencias (CCC) 2010-2016. El CCC fue creado por Acuerdo Presidencial en 1989, y está integrado de manera voluntaria y honorífica por todos aquellos que ganaron el Premio Nacional de Ciencias y Artes (1945-2015) en las áreas de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía, Ciencias Físico-Matemáticas y Naturales, así como Tecnología y Diseño; así como quienes, a partir de 2016, han sido distinguidos con el Premio Nacional de Ciencias en los campos de Ciencias Físico-Matemáticas y Naturales, y Tecnología, Innovación y Diseño; y el Premio Nacional de Arte y Literatura en los campos de Historia, Ciencias Sociales, y Filosofía. Así, al ganar el Premio Nacional en 1994, el Dr. Flores ingresó al CCC todavía durante la gestión de su primer Coordinador General, el Dr. Guillermo Soberón Acevedo, quien un año después le cedió la batuta al Dr. Pablo Rudomín (1995-2004), a quien en turno siguió el Dr. Adolfo Martínez Palomo. En enero de 2010, Jorge Flores resultó electo por el Pleno del Consejo, con un plan de trabajo que a continuación transcribo sus cuatro párrafos que reflejan claramente su grandeza de miras:

“En el último medio siglo, el Gobierno Federal ha implantado sólo dos acciones de carácter general para fortalecer la ciencia y la tecnología en nuestro país. En 1971 se crea el CONACTY y 13 años después el SNI. Esta última acción global tuvo lugar hace ¡25 años! Se requiere hoy un cambio estructural que refuerce la investigación en México. El Consejo Consultivo de Ciencias debe analizar diversas posibilidades de cambios estructurales y hacerlas del conocimiento del Presidente de la República, cumpliendo así su misión. Éste es mi motivo principal para ser candidato a la Coordinación General del CCC durante el período 2010 – 2013.

El cambio estructural que primero se deberá analizar es el establecimiento de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación. Ello no sólo sería un reconocimiento a la comunidad de investigación científica, humanística y tecnológica del país, sino permitiría una mayor flexibilidad para planear y apoyar la adquisición de nuevos conocimientos.

Propongo proceder de la siguiente manera. En los primeros meses de 2010 el CCC organizaría en México una reunión con los ministros de Ciencia y Tecnología de varios países iberoamericanos, entre ellos España y Brasil, países que han dado en los últimos años el paso fundamental de crear un ministerio para apoyar la investigación. Las conclusiones de esta reunión serían presentadas al Presidente de la República, sea oralmente o por escrito.

En los últimos años el CCC estableció una sana relación con la Cámara de Senadores. En la nueva legislatura se ve factible que lo mismo pueda hacerse con la Cámara de Diputados. En temas importantes para los legisladores y en los cuales la ciencia juegue un papel preponderante –como fue el caso de la reforma energética– la opinión del CCC es de mucha utilidad. “Ésta es otra acción que me motiva a ser coordinador del Consejo Consultivo de Ciencias.”

Es oportuno recordar que, como órgano consultivo gubernamental, el CCC contempla dos misiones: a) el asesoramiento para la toma de decisiones basadas en evidencia científica (ciencia para la política); y b) el expresar opiniones sobre como mejorar el estado de la ciencia en el país (política para la ciencia). Desde ese punto de vista, la creación de una secretaría de CTI, corresponde a la segunda misión, mientras que fomentar el acercamiento con el Congreso con fines de asesoría, lo hace a la primera misión. El orden en que se presentan estos dos aspectos no es arbitrario, pues lo primero puede tener impacto inmediato en el establecimiento de políticas públicas de interés general, mientras que el asesor que recomienda mayor apoyo para su propio gremio no está exento de conflicto de interés. Este, por supuesto, es un pecado venial en que los académicos en puestos de representación incurrimos con frecuencia.

Dos elementos más a tomar en cuenta para entender el contexto de la labor del Dr. Flores al frente del CCC, es que en 2010 iniciaba la segunda mitad del gobierno de Felipe Calderón, mientras que la gestión de Jorge en el CCC se extendió hasta mediados del sexenio de Enrique Peña Nieto. Es decir, su propuesta tuvo dos interlocutores.

En su estilo, el Dr. Jorge Flores inició la empresa con grandes acciones que culminaron con la elaboración de la colección de libros denominada HACIA DÓNDE VA LA CIENCIA EN MÉXICO (HDVCM), de la cual se imprimieron 17 volúmenes antes de enero de 2016, fecha en que yo asumí la coordinación del CCC. El primero, dedicado a la astronomía y la astrofísica, apareció en octubre de 2014, es decir, ya iniciado el sexenio de Peña Nieto. El 8 de enero de 2016, días antes de concluir la gestión del Dr. Flores, la colección fue presentada formalmente ante CONACYT. En esa ocasión se mencionó la existencia de otros siete volúmenes. Sin embargo, esos textos quedaron en manos de los respectivos coordinadores.

Sólo uno de ellos llegó al CCC un año después, mismo que fue editado y publicado posteriormente, con el número 18. Hoy en día, estos libros se pueden consultar en línea, en la página del CCC. El objetivo de esa grandiosa empresa fueron descritos por el propio Dr. Flores en un texto introductorio común que cito textualmente.

“En febrero de 2012, la Academia Mexicana de Ciencias, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Conacyt, y el Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República, ccc, decidieron realizar un proyecto para analizar el estado de la ciencia mexicana en el mundo a fin de detectar áreas de oportunidad para el mejor desarrollo de la misma y obtener propuestas específicas para la mayor contribución de ellas al avance nacional. Con ese propósito en mente, el proyecto consideró pertinente usar la palabra ciencia para describir las actividades de investigación y desarrollo practicadas de manera seria y sistemática en todos los campos del saber. Decidió, asimismo, organizar conjuntamente –dentro del marco del Convenio Tripartita amc-Conacyt-ccc que les une–, una serie amplia de mesas redondas en alrededor de 30 áreas del conocimiento vistas desde tres perspectivas diferentes: la académica o disciplinar, la tecnológica o instrumental, y la sectorial o de aplicación. Para ello se conformó un Comité Organizador, mismo que invitó a sesenta reconocidos especialistas en todas las áreas del conocimiento para que, cada uno de ellos, organizase al menos una mesa redonda sobre un tema específico en la que participasen otros cuatro especialistas a fin de cubrir de mejor manera cada tema y obtener visiones diferentes sobre el mismo. Se insistió, asimismo, en que para cada tema se diesen al menos dos mesas redondas: una en el área metropolitana del Valle de México y otra fuera de ella. Esto es, se procuró recabar la visión de las personas que trabajan fuera del centro del país.

En la mayor parte de los casos la respuesta fue no sólo positiva sino entusiasta; ha habido casos en que los invitados propusieron más mesas sobre un tema, e incluso ocasiones en que se propusieron diversas mesas en torno a temas no considerados inicialmente. Así, hasta el momento de la impresión de este volumen se han llevado a cabo 95 mesas redondas. Este proyecto generó gran interés en la sociedad. A las mesas asistieron varios miles de personas. Por la relevancia y riqueza de ideas y propuestas que surgieron de las mesas redondas, el Conacyt, la amc y el ccc decidieron publicar una serie de libros que presentan el panorama de hacia dónde va y debe ir la ciencia en México”.

Durante la presentación de esa, ante la abundancia y variedad de las propuestas vertidas en estos 17 textos, el Director General del Conacyt, sugirió priorizarlas. Lo anterior, para servir como guía a los tomadores de decisiones ante los diferentes panoramas presupuestales que nuestro sector enfrentase en el futuro. Por lo tanto, ante el inicio de pre-campañas presidenciales, en el CCC decidimos hacer un alto en el camino para analizar las propuestas vertidas por un millar de académicos y presentarlas en una forma sintética a los tomadores de decisiones. Nuestro interés fue el de transformar la pregunta que dio título a esa colección en una aseveración. El valor que se agregó al esfuerzo realizado fue el de extraer, resumir, clasificar y someter a consideración de los miembros del CCC las propuestas de HDVCM, para su priorización. El resultado de ese esfuerzo de síntesis fue un menú de acciones necesarias emanadas de nuestro sector con el interés de proyectar a México hacia un futuro basado en el conocimiento. La esperanza, por supuesto, era que los objetivos de desarrollo en materia de Ciencia Tecnología e Innovación (CTI) incluyeran algunas, si no es que todas estas propuestas y que esto diera contenido a una estrategia común, e independiente de aspectos partidarios. Ya que, en ese momento, el del CCC no era el único esfuerzo en marcha con el mismo propósito, el centenar de propuestas concretas contenidas en HDVCM fue complementado con las del documento: Hacia una Agenda Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, elaborado por representantes de numerosas instituciones, incluido el CCC, bajo el liderazgo del Rector de la UNAM, Dr. Enrique Graue Wiechers. El documento resultante, denominado: “Ciencia, Tecnología e Innovación 2018-2024”, desde entonces accesible en la página del CCC, resumió las 282 propuestas resultantes.

Habrá que esperar para juzgar en todo su valor el impacto de esta gran iniciativa del Dr. Jorge Flores Valdés, pero sin duda fue un esfuerzo mayor en la dirección correcta.

¡Feliz cumpleaños Jorge!



Investigador del Instituto de Física de la UNAM y

Coordinador General del Consejo Consultivo de Ciencias

Premio Nacional de Ciencias y Artes 2004

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