Lunes, 09 Noviembre 2020 08:51


Uno de los temores que han surgido con la epidemia de coronavirus es sobre el riesgo que se corre de contagiarse al viajar en avión. Es evidente que la epidemia se esparció por todo el mundo a una velocidad enorme, gracias a las comunicaciones aéreas. La gran epidemia de influenza de 1918 en el siglo pasado afectó básicamente a Europa, sin llegar a América, porque en ese entonces la única forma de ir de un continente al otro era por barco y tomaba muchos días la travesía, de manera tal que, quien llegaba a América difícilmente podía tener influenza traída de Europa. Amén de la mucho menos afluencia de personas entre un continente y otro en ese entonces. Así que, la diseminación del SARS-CoV-2 a todo el mundo, que pudimos atestiguar con increíble rapidez, fue consecuencia de los vuelos. El problema tan grave que tienen en Estados Unidos con el coronavirus probablemente tenga origen, en parte, a que durante las primeras 8 a 12 semanas del 2020, miles de gentes viajaron entre diversas ciudades de ese país a otras tantas en China, por lo que el SARS-CoV-2 se esparció silenciosamente en muchas ciudades.

Antes de iniciada la pandemia había en el mundo mas de 100 mil vuelos diarios que eran abordados por 12 millones de personas. Esto se ha reducido con la pandemia y se piensa que tomará al menos tres o cuatro años para que el número de vuelos regrese a lo que se tenía en el 2019. Sin embargo, la gente tiene que viajar por diversas razones. Por trabajo, por estudios, por turismo, por enfermedades, o simplemente, para visitar familiares que viven en otra ciudad o país.

Al viajar el riesgo de contagiarse puede existir en varios puntos: en el camino hacia el aeropuerto (transporte público, taxi, uber, etc.), en el interior del aeropuerto, en el vuelo propiamente, al llegar al aeropuerto de destino y en el camino al destino final (transporte público, taxis, uber, etc.). Es muy difícil hacer estudios que permitan distinguir entre estas posibilidades. Sin embargo, de todos estos, a mucha gente le preocupa particularmente el avión, ya que se percibe como un sitio peligroso para contagiarse al viajar, porque es un lugar cerrado, en el que hay mucha gente y, dependiendo del vuelo, hasta por muchas horas.

Sin embargo, la información científica que ha surgido parece apuntar a lo contrario. Una publicación reciente en el Journal of Travel Medicine hace un recuento de la transmisión del coronavirus en los vuelos y el efecto que han tenido las medidas de prevención, como la utilización de mascarillas, en este asunto. En este trabajo se revisan los reportes de vuelos en que se analizó el asunto. En efecto, al inicio de la pandemia se reportaron claramente contagios durante el vuelo. En marzo 19 en un vuelo de Sídney a Perth se demostró que hubo 13 individuos PCR + para coronavirus y esto resultó en la transmisión de la enfermedad a 11 pasajeros. En otro vuelo del de Boston a Hong Kong el 10 de marzo, se observó que dos pasajeros, que al llegar al destino manifestaron síntomas de COVID y PCR positiva, contagiaron a dos auxiliares de vuelo. El contagio en estos dos vuelos no tiene duda, ya que se obtuvo el virus de los casos índices y de los contagiados y tenían exactamente la misma secuencia. Otro muy sonado el 2 de marzo fue un vuelo de Londres a Hanoi, en Vietnam, en la que una pasajera de clase ejecutiva con síntomas transmitió la enfermedad a 15 personas, de las cuales 12 eran pasajeros también de clase ejecutiva, 2 de clase económica y un auxiliar de vuelo.

Según la publicación, estos datos de marzo, cuando no se utilizaban medidas de seguridad y mascarillas, contrastan con lo observado en vuelos posteriores de la línea Emiratos, que observa estrictamente la medida de que todos los pasajeros deben portar cubre boca durante todo el vuelo. Por ejemplo, se reporta el análisis de cinco vuelos de Dubai a Hong Kong que ocurrieron el 16, 21 y 23 de junio y el 3 y 4 de julio. En todos los casos aviones Boeing 777 con capacidad para 360 pasajeros. A todos los pasajeros al llegar a Hong Kong se les hizo la prueba de PCR nasofaríngea y se mantuvieron en cuarentena durante 14 días, tiempo en que se repitió la PCR. En estos cinco vuelos, la prueba de PCR en el día 0, al llegar a Hong Kong, fue positiva en 10, 19, 13, 9 y 7 pasajeros, de los cuales, 0, 1, 4, 1 y 0 desarrollaron síntomas. A lo largo de 14 días, ninguno de los casi 2 mil pasajeros de los cinco vuelos se convirtió en positivo o desarrolló síntomas. Es decir que, a pesar de la existencia de varios pasajeros positivos en el avión, con las medidas de portar cubre boca todo el tiempo y lavar con frecuencia las manos, ningún pasajero fue contagiado. Esta es una prueba mas de la utilidad de las mascarillas.

A esta información hay que agregar otra que no está recabada en forma científica, pero que ayuda al argumento de que el riesgo de contagiarse en un avión es bajo. El sindicato de auxiliares de vuelo de los Estados Unidos reporta que menos del 1% de 120,000 auxiliares ha desarrollado COVID, mientras que, en la misma fecha del reporte, cerca del 2.4% de la población de los Estados Unidos ya se había reportado con COVID. Es decir, un porcentaje menor que la población general.

Los datos anteriores sugieren que viajar en avión, cuando todos los pasajeros portan mascarilla, no representa un riesgo mayor para contagiarse de COVID. De cualquier forma, dada la utilización de transporte público y la estancia en los aeropuertos en donde suele haber mucha gente, mas el viaje en el avión, es crucial portar cubre boca todo el tiempo, lavarse las manos con frecuencia, portar un frasco pequeño del alcohol gel para utilizarlo y mantener, en la medida de lo posible, la sana distancia.



Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias

Premio Nacional de Ciencias 2010

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