Miércoles, 15 Julio 2020 08:33

Gerardo Gamba

Los diez discos más significativos en mi vida

Parte I

Dr. Gerardo Gamba

Comité de Ciencias Naturales Comité de Ciencias Naturales



Uno de los ejercicios que se ha puesto de moda en las redes sociales durante el distanciamiento social es el de publicar las portadas de los 10 discos mas significativos en tu vida, experimento que hice con el grupo de amigos melómanos y les comparto mi selección. Comencé con Dark Side of the Moon del grupo británico Pink Floyd. Este LP es un referente de mi generación. Publicado en 1973, lo escuché en casa de un amigo de la secundaria. Nos lo puso su hermano mayor. Para mi generación, el Rock era algo que aprendías con los hermanos mayores de tus amigos. Recuerdo vívidamente ese momento. La sensación fue de júbilo, de exaltación por haber descubierto un universo nuevo. La música que emanaba de ese LP era algo completamente diferente a lo que yo había escuchado hasta ese momento. No era un disco compuesto de cierto número de canciones parecidas, pero independientes. Era una obra en la que cada una de sus partes hacia sentido en la construcción de un todo. Si lo ibas a escuchar era completo. Una de las cosas que me atrapó fue que era un disco que sonaba mejor a los demás. Después entendí que había sido grabado por un ingeniero de sonido adelantado a su tiempo y tecnología. Permaneció en las listas del Billboard por espacio de 742 semanas ininterrumpidas (casi 15 años). La portada sin el nombre, ni la fotografía del grupo. Solo un prisma que refracta la luz en los colores del arcoíris, que se convertiría en una de las imágenes mas icónicas de la música moderna. Quien compraba ese LP es porque sabía exactamente lo que estaba haciendo.

El segundo LP que escogí fue Led Zeppelin IV. Lanzado en 1971, fue el cuarto disco de la banda mas icónica y perfecta del rock. Led Zeppelin lo tenía todo. Perfección musical, originalidad, rompía con esquemas establecidos. Una voz única y un guitarrista sumamente virtuoso. Este álbum, junto con el anterior, abrieron mi mente a otro tipo de música. Canciones con una potencia gigante, como Black Dog o Rock and Roll y, lo que muchos consideramos como la mejor canción del rock, Stairway to Heaven. La progresión en su máxima expresión. De una flauta y una guitarra al principio, a la explosión del rock en su totalidad, al final. Otra portada icónica. Una fotografía de un viejo cargando leña sobre una pared con un tapiz viejo que se desprende y deja ver al nuevo que viene detrás. Cuatro símbolos misteriosos en el reverso. El grupo lanzó el disco así, con la intención de mostrar que la gente compraba sus discos por la música y no por la propaganda. La propuesta resultó, ya que se encuentra en la lista de los diez discos mas vendidos de la historia. Este disco es el soundtrack de mi generación.

Mi tercer disco. El viaje al centro de la tierra de Rick Wakeman, grabado en vivo en enero de 1974. Este álbum combina el virtuosismo de un joven rockanrolero británico (tenía 25 años cuando fue grabado), educado en Royal College of Music, con la historia fantástica escrita muchos años atrás por Julio Verne. El disco está compuesto por cuatro pistas que presentan propuestas musicales muy originales, que combinan la música que emana de una banda de rock, con el sonido de la Orquesta Sinfónica de Londres y el Coro de la Cámara Inglesa y en el que se incluye la narración de la historia, por un individuo llamado David Hemmings con una dicción increíblemente clara, al nivel de la que tenía Sinatra. Lo escuche por primera vez a los 13 años y fue para mi la apertura a la música sinfónica, lo que nuevamente expandió mi universo. Me dio una nueva perspectiva de un objetivo que puede tener un LP y yo no conocía, que era la de narrar una historia. De ahí se inició mi relación con la música clásica.

El cuarto disco. Rick Wakeman tenía un talento tal que además participaba como tecladista en uno de los grupos más representativos del rock progresivo, llamado Yes. Ahí coincidía con Jon Anderson, un cantante que tiene una voz única, que le dio no solo para ser el vocalista de Yes, sino también con Vangelis y otros. Escogí Tales from Topographic Oceans porque para mi es el más emblemático de todos los LPs de Yes. Cuatro pistas en dos LPs, cada una de las cuales cuenta una historia emanada de escritos sánscritos, empezando por la que tiene un nombre contra-intuitivo: the revelating science of God. Es música profunda con mucho mensaje, que te invita a la reflexión y además, al placer de gozar una música compleja y completa, muy bien tocada y mejor grabada. Las portadas de Yes eran ilustradas bellamente por el dibujante Roger Dean. En esta se ven rocas, en un mar que no tiene separación con la atmósfera, en la cual se observan al menos cinco diferentes constelaciones y en el fondo, una pirámide Maya. En el reverso hay cinco peces. Cuatro salmones y un celecanto, el primer animal que salió del mar a la tierra hace 65 millones de años.

Los discos anteriores me llevaron durante la preparatoria a descubrir la música clásica. Empecé por escuchar los discos que tenía mi padre. Lo hacía en forma solitaria, ya que a mis hermanos y amigos no les interesaba. Me enamoré de las sinfonías de Beethoven que me llevaron a la que escogí como el quinto disco. Esta versión de la novena está interpretada con una delicadeza única. Yo creo que es la versión mas lenta. No suena a himno de guerra, como algunas versiones muy rápidas. Es espléndida y escogerla fue para representar mi llegada a la música clásica, de la cual, como se puede juzgar por el resto de mis portadas, ya nunca me volví a separar. Compuesta por Beethoven en el ocaso de su vida, se puede adivinar en varias obras previas de su propio repertorio. Fue la primer sinfonía coral. Con cuatro movimientos, incluye un adagio que es de las piezas mas bellas que he escuchado en mi vida. Si el disco es de por si una experiencia increíble, escucharlo en vivo y en un recinto con la acústica de la Sala Nezahualcóyotl hace que te quedes prendido a esta obra y no te la quieras perder nunca jamás. Mi buen amigo Max Sarachaga un día me invitó a escucharla al Auditorio Nacional. Le dije.- pero Max, seguro? En al auditorio? A lo que Max contestó: Mira, la novena hasta en AM!



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