Miércoles, 23 Agosto 2017 10:00

La deforestación y el nuevo aeropuerto de la CDMX-nota

La deforestación y el nuevo aeropuerto de la CDMX

*Dra. María Valdés Ramírez

Agosto 23, 2017
La Crónica de Hoy, Opinión


Es bien sabido que los árboles protegen al suelo del impacto erosivo o destructivo de la lluvia y del viento, con las copas de los árboles y sus ramas, con sus restos que caen al suelo se forma un material que absorbe el agua y ésta se infiltra hacia el interior del suelo, alimentando el agua subterránea del mismo. Estos mantos de agua, a su vez, proveen de agua a los arroyos, ríos, lagos, etc. Además, los bosques proporcionan el hábitat o albergue para los animales silvestres.

Conocido también, es el hecho que los bosques son reguladores del clima; son muy sensibles al cambio climático, por lo que son indicadores del cambio climático global (13). Además, los bosques son reguladores de las condiciones climáticas necesarias para el desarrollo de la agricultura. Así mismo, son importantes para el bienestar del organismo humano; los bienes escénicos o lugares de recreación y tranquilidad son necesarios para el equilibrio emocional humano.

Los árboles evaporan gran cantidad de agua extraída de las capas profundas del suelo. La reserva subterránea y constante de agua, es liberada lenta y gradualmente por los árboles, contribuyendo a evitar las inundaciones y sequías estacionales que afectan directamente la vida de las personas (5).

Los bosques participan enormemente en la captura de carbono, uno de los gases cuyo exceso produce el llamado efecto invernadero. Los árboles en particular asimilan y almacenan grandes cantidades de carbono durante toda su vida. Los ecosistemas terrestres y el suelo son depósitos considerables de carbono. Los bosques del mundo contienen un estimado de 340 Pg de carbono (1 Pg = 1015 g) en vegetación y 620 Pg de C en suelo (3,4). Por eso es que los cambios en estos reservorios de carbono pueden tener un impacto considerable en el balance global del mismo.

Además de los bienes conocidos como servicios, los bosques también proporcionan bienes con gran valor de mercado, los más comunes y más valiosos económicamente, son la celulosa y la madera. Otros productos del bosque con gran valor de mercado conocidos como “no maderables” son las resinas, el látex, las plantas con ingredientes medicinales y alimentos como los hongos silvestres.

El llamado NAICM (Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México) se esté construyendo en la zona del lago de Texcoco, antiguo lugar de depósito de las aguas de escorrentía de la inmensa cuenca del Valle de México rodeada por cadenas montañosas, Sierra Nevada hacia el este, la Sierra de las Cruces al oeste y la Sierra del Chichinautzin o Ajusco hacia el sur.

Las constructoras del NAICM, están buscando materiales que absorban el agua del subsuelo de dicha zona, un material importante para ello, es el tezontle, piedra de origen volcánico. El grave problema, es que han encontrado en el Estado de México varios cerros que son potencialmente minas de tezontle, estos cerros cubiertos de árboles se están destruyendo para extraer dicho material. Para ello, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) tiene ya 16 solicitudes de proyectos de explotación del material, de esas 16 solicitudes, ya hay 3 proyectos aprobados, así como 2 más aprobados sobre cambio de uso del suelo (8).

Esta zona de montañas forma parte de lo que se conoce como la Barrera Forestal de Oriente, aquí se originan fuertes vientos con lluvia de arena que, en ocasiones, dificultaban la visibilidad en las pistas del aeropuerto, por esta razón, cuando el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas fue Subsecretario Forestal y de la Fauna (Subsecretaría ya desaparecida) diseñó y construyó la Barrera Forestal de Oriente, reforestando miles de hectáreas. Esta barrera está en gran peligro pues esos cerros reforestados son potencialmente minas de tezontle, cerros que ya están desforestando para llevar el tezontle al terreno del nuevo aeropuerto.

En esta zona de reforestación, cerca del poblado de Tepetlaoxtoc, tuve la oportunidad de desarrollar un bosque de pinos (12). La producción de pinos para hacer dicho bosque se hizo con una tecnología que diseñamos en mi laboratorio al inocularse con microorganismos seleccionados, logrando un incremento del volumen de las plantas en un 423%, con respecto a las plantas obtenidas en forma tradicional, y una supervivencia de las mismas del 84% contra el 50% obtenido tradicionalmente. Este bosque lo hicimos con el apoyo de maquinaria y mano de obra de la Subsecretaría Forestal y con el apoyo financiero de International Foundation for Science (Suecia).

La deforestación conduce a la desertificación. Ésta se define como la pérdida del potencial biológico de un ecosistema. El 68% del territorio nacional, ha perdido más del 50% de su potencial biológico de productividad original. En México, el porcentaje de territorio afectado por erosión en grado severo y muy severo asciende a casi el 69%, donde el 29.1 % es por erosión hídrica, el 61.2 % por erosión eólica (1,2,7).

La carencia en muchas partes de México de la protección que dan los árboles a los suelos y también la falta de métodos protectores a los mismos, se refleja en todo el país a través de diferentes problemas que ya son muy graves:

  • Falta de agua
  • Suelos improductivos
  • Aumento de condiciones desérticas
  • Tierras agrícolas abandonadas
  • Miseria en el campo cada vez mayor
  • Migraciones tanto a las grandes ciudades como fuera del país.

Uno de los grandes retos que debemos enfrentar dentro del marco del combate a la desertificación a través de la conservación y restauración del suelo, es la del cambio climático.

La influencia antropogénica en una escala global no está restringida a cambios naturales climáticos, es un fenómeno multifactorial, uno de ellos es el elevado CO 2 atmosférico (9).

Diferentes ecosistemas terrestres tienen la capacidad de llevar a cabo la captura del carbono a través de las plantas y de su suelo. La raíz juega un papel fundamental en la conservación y restauración del suelo: retención del mismo, secuestro de carbono, estimulación a formación de grandes masas microbianas con diferentes funciones. La biomasa microbiana en la rizosfera de las plantas es de 1000 a 1 500 kg de materia viva/ha (6). Los microorganismos son los que transforman la materia orgánica en humus, el Carbono más estable.

El funcionamiento y estabilidad de los ecosistemas terrestres están determinados por la biodiversidad de las plantas y la composición de las especies. El incremento de microorganismos asociados a la raíz incrementa su diversidad (9,10,11).

La ciencia es fundamental para conducir las negociaciones políticas del cambio climático y es necesario consolidar el papel de la ciencia en respaldo a la coordinación internacional y adoptar fuertes medidas.



Referencias:

1. Estrada Berg, J. W. 2007. Una estrategia para lograr la conservación y restauración de suelos y agua, disminución de la pobreza y marginación/combate a la desertificación en México. Foro Nacional sobre Conservación y Restauración del Suelo y Combate a la Desertificación. San Luis Potosí.

2. Estrada Berg, J. W. 2014. www.tierrafertil.com.mx/desertificacion-la-catastrofe-silenciosa/.

3. FAO. 1999. Agroforestería para la producción animal en América latina. Secuestro de carbono en bosques, su papel en el ciclo global.

4. FAO. 2008. Cambio climático, energía y alimentos.

5. FAO. 2008. Bosques y agua. Forestry paper 155.

6. Pochon J. & De Barjak, H.1958. Traité de microbiologie des sols: applications agronomiques. Ed. Dunod, París.

7. Rosete-Verges, F. A. et al. 2014. El avance de la deforestación en México 1976-2007. Madera bosques [online]. Vol.20: 21-35.

8. SEMARNAT. Gaceta ecológica, Diciembre 2015-2016.

9. Rillig, Matthias C. et al. Global Change and Mycorrhizal Fungi. In: Mycorrhizal Ecology, Springer.

10. Van der Heijden, M. G. A. et al., 1998. Nature 396:69-72.

11. Van der Heijden M. G. A. 2002. Arbuscular Mycorrhizal Fungi as a Determinant of Plant Diversity: in Search of Underlying Mechanisms and General Principles. In: Mycorrhizal Ecology, Springer.

12. Valdés, M. 1986. Survival and growth of pines with specific ectomycorrhizae after 3 years on a highly eroded site. Can. J. Bot. 64: 885–888.

13. Villers-Ruiz, L. y Trejo- Vázquez, I. 2000. El cambio climático y la vegetación en México. In: México: una visión hacia el siglo XXI. Instituto Nacional de Ecología, UNAM.

14. Vitouseck, P. M. 1994. Beyond global warming. Ecology and global change. Ecology 75:1851-1876.



Dra. María de los Ángeles Valdés Ramírez
*Jefa del Laboratorio Microbiología Agrícola de la Escuela Nacional de Ciencias
Biológicas del IPN y miembro del Comité de Tecnología y Diseño del Consejo
Consultivo de Ciencias.

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