Miércoles, 19 Abril 2017 09:12

img-nota

La línea divisora entre la Investigación Básica y Clínica

Gerardo Gamba*

Abril 19, 2017
La Crónica de Hoy, Opinión

La investigación en salud la dividimos en tres áreas: la investigación básica, la clínica y la epidemiológica. Existen programas que privilegian una sobre la otra. En Conacyt, el Fondo Sectorial constituido con la Secretaria de Educación Pública tiene el programa de Investigación Básica, mientras que el Fondo Sectorial con la Secretaria de Salud, el IMSS y el ISSSTE (FOSISS) apoya la investigación clínica. Así mismo, en la UNAM tenemos el programa de Doctorado en Ciencias Biomédicas, que privilegia la investigación básica, y el de Ciencias Médicas, Odontológicas y de la Salud, que privilegia la investigación clínica.

No hay un consenso sobre cuál es la línea divisora entre la investigación básica y la investigación clínica. Desafortunadamente, en la mente de la mayoría, la división entre investigación básica o clínica está en el modelo experimental y/o en el tipo de herramienta de laboratorio que se utilice, cuando el modelo es un animal o cuando el estudio es en humanos, pero las pruebas en laboratorio van mas allá del laboratorio clínico clásico, el proyecto es etiquetado como investigación básica y genera en los estudiantes la falsa idea de que no se está aportando nada para la clínica.

En el encuentro de investigadores de la Secretaría de Salud que ocurre una vez al año, investigadores de los diversos Institutos Nacionales de Salud y de Hospitales de Alta Especialidad someten sus trabajos en forma de resumen para concursar por un espacio de presentación en el evento. Se trata sin duda del mejor congreso de investigación en salud que hay en el país, ya que existe una verdadera selección de trabajos por calidad. Cada Instituto u hospital solo puede enviar 10 trabajos, lo que obliga a cada uno a hacer una selección interna, para escoger los trabajos más competitivos. Después ocurre una segunda selección previa al encuentro, en el cual solo se presentan 70 trabajos de los potenciales 200 que pueden ser enviados, porque hay trece Institutos Nacionales de Salud y siete Hospitales de Alta Especialidad. Es el propio investigador quien tiene que indicar si su trabajo es de investigación básica, clínica o epidemiológica, ya que se conforman comisiones adhoc para el análisis y calificación de las propuestas en cada una de estas áreas.

La mitad de los trabajos sometidos para el encuentro corresponden a investigación básica, sin embargo, varios deberían de estar en investigación clínica. Por mencionar dos ejemplos reales, un investigador envió un trabajo en el que estudió la utilidad que tiene medir la cantidad de RNAm de cierto gen en los linfocitos de sangre periférica para el diagnóstico de una enfermedad en particular. El resultado principal del trabajo era la sensibilidad, especificidad y valores predictivos positivos o negativos de la medición para el diagnóstico de la enfermedad. Me parece que determinar el valor de una prueba diagnóstica es claramente investigación clínica, sin embargo, el propio investigador la catalogó como investigación básica, porque la medición del RNAm en linfocitos, la hizo con una técnica molecular que conocemos como reacción de la polimerasa en cadena (PCR).

En otro ejemplo, un investigador determinaba la presencia o no de ciertos hallazgos cromosómicos en sujetos normales vs pacientes con síndrome de Down y de nuevo, lo clasificó en investigación básica, por la metodología que utilizó para analizar los cromosomas. Así, con frecuencia se define una investigación por la metodología utilizada y no por el tipo de pregunta planteada.

Debido a lo anterior, el estudiante de medicina en pre o posgrado se queda con la idea de que la investigación clínica es la que se hace con humanos y para la cual no necesita un laboratorio, ni estrategias moleculares o bioquímicas complejas. Con esto limita mentalmente su campo de acción y la posibilidad de generar ideas para lo que denominamos investigación traslacional, que es, investigar en la clínica lo que previamente descubrimos o diseñamos en el laboratorio.

Me parece que sería mejor que la definición entre clínico o básico, la hagamos con base en la pregunta planteada. Si un protocolo pretende avanzar en el conocimiento de los mecanismos de enfermedad, su diagnóstico, el tratamiento o formas de prevención, debería catalogarse como investigación clínica, aunque se haga en animales y/o se utilicen las metodologías de laboratorio mas complejas posibles. Por ejemplo, un estudio sobre el potencial que tenga un medicamento para prevenir o tratar una enfermedad, o bien, otro que pretenda conocer si la activación de una cinasa intracelular es parte del mecanismo de una enfermedad, son de investigación clínica, aunque se hagan en ratones o en humanos.

En otras latitudes lo tienen más claro. Por ejemplo, en la prestigiada revista Journal of Clinical Investigation de los Estados Unidos, la mayor parte de los trabajos están hechos en animales y con muy complejos análisis moleculares, pero son estudios sobre enfermedades, y de ahí el Clinical Investigation. En esta misma línea de pensamiento, la investigación básica es aquella que genera conocimiento sobre procesos biológicos, sin tener interés particular con la salud o la enfermedad, aunque el sujeto de estudio sean seres humanos. Por ejemplo, un estudio cuyo objetivo fuera determinar la conformación tridimensional de una proteína es de investigación básica, aunque sea una proteína humana.

Me parece que con esta visión más estudiantes de medicina podrían decidir incursionar en la investigación. Creo que la mentalidad que deberíamos tener en investigación en salud es que, si nos interesa aportar para resolver una enfermedad en particular, hay que entrarle desde el nivel en que se requiera. Si primero hay que analizar modelos animales, lo hacemos, y cuando tengamos las observaciones novedosas y útiles, entonces podremos pasar a hacer los estudios clínicos correspondientes. Sin esta visión difícilmente vamos a innovar en el laboratorio y entonces, nunca podremos hacer la tan anhelada investigación traslacional.

 

*Director de Investigación, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y Unidad de Fisiología Molecular, Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM. Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias.

Inicio