Miércoles, 30 Noviembre 2016 10:15

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Se vale Soñar

Dr. Gerardo Gamba

Noviembre 30, 2016

La Crónica de Hoy, Opinión

 

 

No hay material que transforme la luz en arco iris como el diamante, eso es lo que es nutrición…”
Dr. David Kershenobich
70 aniversario del Instituto

 

Hace 70 años, el 12 de octubre de 1946, un individuo excepcional inició oficialmente un sueño que venia construyendo en su mente desde algunos años atrás. El Dr. Salvador Zubirán después de terminar los estudios de medicina migró por un espacio de un par de años a estudiar el posgrado en el prestigiado hospital Peter Bent Brigham (hoy Brighman and Women’s Hospital) de la Universidad de Harvard en la Ciudad de Boston (ver J Clin Invest 2:289-298,1926). Templo del saber médico, testigo del surgimiento de múltiples avances en la medicina del siglo XIX en adelante. Años mas tarde el mismo hospital entregó un reconocimiento al Dr. Zubirán como uno de los doce estudiantes extranjeros que haya tenido esa institución con más trascendencia posterior en su países de origen. Es muy probable que la experiencia en Boston le abriera la mente al Dr. Zubirán y se hiciera la pregunta clave: ¿por qué en México no tenemos instituciones como esta? Se puso a soñar y le llevó 20 años inaugurar el Hospital de Enfermedades de la Nutrición y lo hizo en un momento en el que el principal problema de salud en el país era la desnutrición y la esperanza de vida alcanzaba los 41 años. El hoy Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán demuestra con datos contundentes que el sueño de Salvador Zubirán se hizo realidad.

Cumplimos orgullosamente 70 años de vida, de los cuales he sido testigo de la mitad, ya que llegué al Instituto como estudiante de pregrado en 1981. Nutrición es un ejemplo de que en México podemos hacer las cosas bien. Es considerado como la mejor Institución hospitalaria del país, con un balance real entre la actividad asistencial, la enseñanza y la investigación científica. En Nutrición se atienden miles de enfermos adultos cada año con problemas de salud que requieren de alta especialización médica. La inmensa mayoría de los pacientes son de escasos recursos económicos. Es un centro de referencia nacional para el estudio de enfermedades complejas como el lupus eritematoso generalizado, las leucemias agudas, la enfermedad celíaca o trastornos complejos en la fisiología de la reproducción. Lo es también para procedimientos terapéuticos de alta especialización como la cirugía pancreática o los trasplantes de órganos y de extremidades superiores. La gran mayoría de los enfermos que acuden en busca de ayuda la encuentran y quedan gratamente sorprendidos por el calor humano con que son tratados en el interior del Instituto por todo el personal. Por cada carta con alguna queja, se reciben decenas con muestras de agradecimiento. Nutrición es un centro de enseñanza en el que cada año centenas de jóvenes cursan sus estudios de posgrado en especialidades médicas o en doctorados universitarios y resultan invariablemente los mejor evaluados en los exámenes de los diversos Consejos de las especialidades médicas que se practican en el Instituto y que al terminar, han ido poco a poco llevando el legado de Zubirán a diversos rincones del país.

Para completar la terna, Nutrición es un recinto de investigación que genera centenas de publicaciones científicas cada año. Según datos del Conacyt, Nutrición es la institución de salud en el país con el mejor radio entre citas y publicaciones. Tiene 201 miembros del Sistema Nacional de Investigadores. De Nutrición han emanado diversos Directores de Facultades de Medicina y de Hospitales a lo largo del país, quince presidentes de la Academia Nacional de Medicina, doce Premios Nacionales de Ciencias y Artes y tres miembros del Colegio Nacional. Para una institución que hoy tiene 3,500 empleados y apenas ocupa una cuadra en la delegación de Tlalpan, los números son abrumadores.

Nutrición fue creado por un individuo honesto que puso todo su esfuerzo en la Institución, sin tomar de ella nada para su beneficio personal. Salvador Zubirán aprovechó sus influencias políticas para hacer una institución modelo al servicio del pueblo de México y no para hacerse millonario. Al hacerlo, se rodeó de gente que tuvieran la misma filosofía y entonces surgió una isla en la que la corrupción no está incluida en el modo normal de funcionar. Los fundadores heredaron ese comportamiento a sus alumnos y estos a su vez a lo suyos. Quienes llegan de fuera se contagian del mismo, lo que demuestra claramente que el comportamiento del conjunto social hace cambiar el comportamiento personal.

El personal que trabaja en el Instituto lo hace con el fin de servir a los enfermos, a la enseñanza o a la investigación. La asignación de fichas para atender enfermos es transparente y depende de que tanto el padecimiento del individuo puede y debe ser atendido en el Instituto. Nadie le solicita a los enfermos prebendas para acelerar y/o cambiar el orden de las consultas. No hay ventas de fichas.

El ser familiar de algún miembro del Instituto no confiere ninguna ventaja en el concurso por las plazas para hacer la residencia médica, las cuales se le otorgan a los estudiantes que se las ganan en un concurso altamente competido. Con esto aseguramos que tenemos cada año a los mejores estudiantes del país y como el Instituto se va nutriendo a lo largo del tiempo mayoritariamente de sus egresados, esto asegura la excelencia en calidad del personal que aquí labora. Los recursos que se obtienen para hacer investigación se manejan en una oficina especializada para eso y en forma absolutamente transparente y todos los proyectos son revisados cuidadosamente por los respectivos comités de ética e investigación.

La existencia de Nutrición es un ejemplo en pequeño de lo que podría ser México si no tuviéramos la corrupción que impera en el país y, a la que estamos tan acostumbrados, que nos cuesta trabajo imaginarnos el mundo sin ella. Me atrevo a decir que el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán al festejar con gusto sus primeros 70 años de vida tiene la autoridad moral para lanzar la primera piedra.

*Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias
Director de Investigación, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y Unidad de Fisiología Molecular,
Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM

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