Miércoles, 23 Noviembre 2016 10:30


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El cambio climático en la agricultura y los bosques

 

María Valdés Ramírez*

Noviembre 23, 2016

La Crónica de Hoy, Opinión

 

 

Las evidencias que el cambio climático provoca en la transformación de la vida tanto vegetal como animal de todo el planeta son bien claras día con día. Muchas especies están amenazadas en su distribución y en su número poblacional y otras desaparecerán.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el cambio climático está creando condiciones favorables para que se produzcan plagas y enfermedades de las plantas y los animales en nuevas regiones y también, está transformando sus vías de transmisión.

Además, las transformaciones que experimenta la cubierta vegetal de la Tierra, como la deforestación y la desertificación, pueden incrementar la vulnerabilidad de las plantas y los animales que permanecen en su hábitat, ante las plagas y las enfermedades. Ya en la actualidad, las plagas, los patógenos y las malezas causan la pérdida de más del 40 por ciento del suministro mundial de alimentos.

Hoy día, el cambio climático cada vez mayor incrementa estas pérdidas que representan una amenaza tanto para la seguridad alimentaria como para los medios de subsistencia rurales en todo el planeta.

Para combatir estas plagas muchas veces se necesita usar plaguicidas que pueden producir serios efectos secundarios al medio ambiente y en la salud humana, en particular, en la población rural pobre que no cuenta con equipo especial para aplicar estas sustancias ni con equipo de protección.

El cambio climático al inducir la proliferación de plagas y enfermedades podría participar también en la inocuidad de los alimentos. Los residuos de plaguicidas y los medicamentos veterinarios que se usan en la producción de alimentos de origen animal provocarían un incremento en la no inocuidad de los mismos. Además, la mayor temperatura y mayor humedad relativa que son favorables para muchos hongos micotoxinogénicos que pueden ser mortales, pueden contaminar fácilmente alimentos como los granos importantes en la alimentación humana, como el trigo, el maíz, el arroz, etcétera.

La misma FAO señala que algunas de las transformaciones más espectaculares del cambio climático en las plagas y en las enfermedades de los animales probablemente se observarán en los insectos, así como en los virus de los cuales son portadores. Debido al cambio de las temperaturas y la humedad, las poblaciones de estos insectos pueden extender la zona geográfica donde viven y exponer a los animales y a las personas a enfermedades contra las cuales no tienen inmunidad.

El cambio climático incluye una gama completa de cambios naturales y cambios inducidos por el humano en el ambiente del planeta. Los cambios que más afectan por actividades humanas son: elevado dióxido de carbono (producido por diferentes factores como el sistema roza-tumba-quema) y ozono troposférico, ciclo del nitrógeno alterado (exceso de fertilizantes), lluvia alterada.

El sistema roza-tumba-quema, tan arraigado en nuestro país, daña irreversiblemente el suelo, genera incendios en los bosques y libera a la atmósfera miles de toneladas de CO2. Los bosques protegen al suelo, la deforestación y los incendios lo destruyen quedando expuesto a la erosión hídrica y eólica; además, sin los restos de los árboles (materia orgánica) no se retiene el agua de lluvia por lo que no se alimentan los mantos freáticos.

El ozono, cuya presencia hemos sufrido en la ciudad de México (CDMX), se forma a partir de compuestos orgánicos volátiles y de óxidos de nitrógeno por acción de calor o del sol. La mayor contribución de los compuestos orgánicos volátiles a la atmósfera de la CDMX son las fugas de gas LP. Esto indica que es urgente la creación de un programa de inspección de fugas de gas en autobuses (todos los microbuses usan este combustible), fugas domiciliarias y fugas comerciales. Otro programa importante sería el de generar una norma para reducir las emisiones de partículas y de óxidos de nitrógeno en vehículos diésel. Asimismo, es importante la reducción de emisiones de compuestos orgánicos volátiles y óxidos de nitrógeno de los vehículos a gasolina.

Los factores del cambio climático no solo tienen efecto negativo sobre las plantas, sino también sobre los habitantes del suelo que alberga los microorganismos de los que las plantas son dependientes para su buen funcionamiento y reproducción. Estos cambios en el suelo conducen a la presencia de otros habitantes microbianos de las raíces, a la desaparición de bacterias estimuladoras del crecimiento de las plantas, a la desaparición de plantas, a la invasión de plantas ajenas al ecosistema o la invasión de patógenos, entre otros aspectos.

Al variar las condiciones climatológicas en cada ecosistema provocadas por el alza en la temperatura, se producen cambios en las poblaciones de acuerdo a sus posibilidades de adaptación a las nuevas condiciones de su entorno. Las plantas invasoras pueden evolucionar rápidamente y adaptarse a nuevos hábitats pues presentan características genéticas diferentes a las de las nativas (selección natural).

En relación a los bosques, éstos han sido invadidos por diferentes plantas ajenas al ecosistema. Algunos estudios hechos con algoritmos en bosques (RFalgortihm) para conocer la distribución futura de los árboles en España, muestran una reducción notable para el futuro, particularmente para las especies coníferas de montaña, así como para los encinos. Y recordemos que México tiene 2/3 partes de montañas con coníferas, que en buena medida son bosques de pino-encino.

Fuentes:
www.fao.foodclimate
www.ecologistasenaccion.org, Revista No. 88 Molina et al. 2010. Atmos.Chem.Phys.10 (No.18).
*Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias
Jefa del Laboratorio de Microbiología Agrícola de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN.

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