Miércoles, 02 Noviembre 2016 10:00


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Homenaje al doctor Guillermo Soberón.

Parte II

Noviembre 2, 2016

La Crónica de Hoy, Opinión

Rafael Palacios de la Lama*

 

 

El Consejo Consultivo de Ciencias (CCC), se complace en presentar una Edición Especial de tres discursos dedicados a un visionario de las ciencias y gran transformador de instituciones: el doctor Guillermo Soberón Acevedo.  Mediante esta serie, Rafael Palacios, Gerardo Gamba y Ricardo Tapia, en nombre del CCC, expresan su gran admiración y respeto al fundador del Consejo y, sin duda, a una de las figuras más destacadas de nuestro país.

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En esta segunda parte cabe hacer algunas reflexiones acerca de lo que he sido testigo con relación al resultado de las acciones de algunos jóvenes -por cierto, ya no tan jóvenes en la actualidad- a quienes Guillermo Soberón escogió y a quienes brindó su apoyo y a quienes transmitió una enorme fortaleza e inspiración.

Por falta de tiempo me referiré únicamente a la formación de recursos humanos para la ciencia y a algunas de sus repercusiones.

Hacia 1970 Jaime Mora, primer estudiante de doctorado de Guillermo Soberón, tuvo una idea que generó un nuevo paradigma en la formación de recursos humanos para la ciencia: la creación de la Licenciatura en Investigación Biomédica Básica.

Para planear la licenciatura, Jaime se rodeó de un grupo de investigadores, entre los que se encontraban Ruy Pérez Tamayo, Jaime Martuscelli, Mario Castañeda, José Negrete y también yo. En ese entonces estaba por concluir el Doctorado en Bioquímica en la UNAM bajo la tutoría de Guillermo Soberón. Es importante mencionar que yo fui el último estudiante de doctorado del doctor Soberón.

La licenciatura fue apoyada en forma decidida por el rector Soberón. Los nuevos investigadores deberían iniciar su entrenamiento en institutos y centros de investigación bajo la tutela directa de especialistas en el área.

Los investigadores existentes serían los enanos sobre cuyos hombros se erigirían los gigantes que se convertirían en los nuevos líderes.

De la Licenciatura en Investigación Biomédica Básica surgió una proporción muy importante de los actuales líderes de la Bioquímica y la Biología Molecular en México. Entre ellos encontramos premios de la Academia Mexicana de Ciencias, premios Universidad Nacional, premios Nacionales de Ciencias y Artes y premios Príncipe de Asturias.

Asimismo, varios de ellos han servido a la universidad como directores de distintas entidades académicas y han ocupado cargos de gran responsabilidad en la vida universitaria.

Por cierto, 2 de los hijos de Guillermo realizaron su entrenamiento académico dentro del programa de Investigación Biomédica Básica: Gloria y Mario, quienes desde siempre se han destacado por su talento y creatividad y han realizado contribuciones científicas muy relevantes. Además de su contribución a la ciencia, Gloria fue directora del Instituto de Investigaciones Biomédicas y coordinadora general del Posgrado de la UNAM.

La licenciatura en Investigación Biomédica Básica fue fundamental para contar con una fuente continua de nuevos investigadores, ya que tuvo un impacto positivo tanto en la formación de especialistas como en la calidad de la investigación desarrollada en el área, particularmente en el seno del Instituto de Investigaciones Biomédicas, lo que motivó la creación de nuevos centros de investigación.

Jaime Mora y yo propusimos al rector Soberón la creación del Centro de Investigación sobre Fijación de Nitrógeno, actual Centro de Ciencias Genómicas. La idea fue acogida con gran entusiasmo por el Rector. El Centro se ubicó en Cuernavaca y fue el primer centro de investigación fuera de la Ciudad de México. Yo fui nombrado director del mismo, mientras que Jaime Mora fungió como coordinador de la Unidad de Investigación y el propio Guillermo Soberón, como coordinador de la Unidad de Evaluación, Planeación y Desarrollo.

Una vez establecidos en Cuernavaca se creó el Centro de Investigación sobre Ingeniería Genética y Biotecnología (actual Instituto de Biotecnología), dirigido por el doctor Francisco Bolívar.

Con dos centros de investigación en Cuernavaca surgió la idea de crear polos de desarrollo científico en la UNAM. Recuerdo una reunión que tuve con el doctor Jorge Flores, director del Instituto de Física, y con el Consejo Interno del mismo, donde se convencerían de establecer una unidad del Instituto en Cuernavaca. El primer polo de desarrollo de la UNAM fue precisamente el de Morelos que se inició con los Centros de Fijación de Nitrógeno y de Ingeniería Genética y Biotecnología y con unidades del Instituto de Física y del Instituto de Investigación en Matemáticas Aplicadas y Sistemas, para posteriormente ubicar a otras entidades académicas.

Esta concepción de polos de desarrollo ha convertido a la UNAM en un auténtico sistema universitario con campi foráneos distribuidos en distintos lugares estratégicos del territorio nacional, tales como Cuernavaca, Juriquilla, Ensenada, Morelia y León, por mencionar solo a algunos de ellos.

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Hace 12 años me tocó participar en un proyecto que tenía como objetivo el desarrollo de las ciencias genómicas en México, animado por el entonces rector de la UNAM, el doctor Juan Ramón de la Fuente. El objetivo del proyecto era la creación de una nueva licenciatura centrada en la investigación y fue así que se creó la Licenciatura en Ciencias Genómicas.

Esta licenciatura tiene como sedes al Centro de Ciencias Genómicas y al Instituto de Biotecnología y como sedes asesoras a los institutos de investigaciones biomédicas, de fisiología celular, de ecología, de matemáticas y de ciencias físicas. Esta licenciatura ha adquirido un enorme prestigio internacional y ha formado a jóvenes investigadores con talento, creatividad y entrega, que tienen un enorme entusiasmo en realizar su carrera académica en instituciones nacionales.

De hecho, recientemente el entonces rector, doctor José Narro, me encomendó un proyecto para incorporar en una nueva Entidad Académica de la UNAM a 20 jóvenes investigadores con talento y creatividad y con una excelente preparación en ciencias genómicas (el prototipo sería un egresado de la Licenciatura en Ciencias Genómicas al terminar su postdoctorado).

De esta forma surgió el Laboratorio Internacional de Investigación sobre el Genoma Humano, una nueva estructura académica en la UNAM que siguiendo la inspiración de Soberón y de Mora y que ahora tengo el honor de coordinar, tiene como principal característica el otorgar toda la confianza a los jóvenes investigadores para que, a partir de su incorporación, una vez concluido su postdoctorado, puedan realizar su investigación en forma independiente, de acuerdo a sus propias ideas.

En la actualidad, además de continuar con el desarrollo del laboratorio mencionado, me encuentro involucrado en un proyecto, junto con Xavier Soberón, director del Instituto Nacional de Medicina Genómica, que por cierto se creó también gracias al apoyo del doctor Soberón y de Jean Phillippe Vielle, investigador del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad. Dicho proyecto tiene como objetivo principal incorporar a 100 jóvenes genomistas en distintas instituciones nacionales en los próximos diez años. Este proyecto conjunta a las 3 instituciones de mayor relevancia en la investigación en México: la UNAM, el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional y a los institutos nacionales de salud, así como a una institución de investigación de enorme prestigio internacional, el Cold Spring Harbor Laboratory, con el sector gubernamental y con el sector filantrópico-industrial. Estoy convencido de que este proyecto representa un paso decisivo para el desarrollo de las ciencias genómicas en México.

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He relatado parte de la historia que me ha tocado vivir. Como puede apreciarse la confianza del doctor Soberón en jóvenes académicos y la inspiración que les ha brindado ha extendido su obra en diversos aspectos académicos de gran trascendencia.

Guillermo Soberón el gran inspirador.

Querido memo no me alcanzan las palabras para agradecerte mis primeros pasos en la carrera académica, para agradecerte la confianza que depositaste en mí, para agradecerte la inspiración que me transmitiste, para agradecerte lo mucho que he gozado el hacer investigación y para agradecerte los gratos momentos que disfrutamos juntos. Muchas, muchas gracias.

 

*Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias.
Médico Cirujano y Doctor en Bioquímica; posdoctorado en Stanford e Investigador Emérito del Centro de Ciencias Genómicas de la UNAM
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