Miércoles, 28 Septiembre 2016 10:10

 

 

ALS

Biotecnología Prehispánica en Mesoamérica II


  Alfonso Larqué Saavedra*

La definición de biotecnología dentro de la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente publicada en el Diario Oficial del 2012, señala que es: “Toda aplicación tecnológica que utilice recursos biológicos, organismos vivos o sus derivados para la creación o modificación de productos o procesos para usos específicos”. En este marco se ha planteado que esta actividad la desarrollaron las culturas mesoamericanas en forma exitosa en la época prehispánica y se han citado en principio siete ejemplos que se han presentado en diferentes foros. Estas siete biotecnologías son: 1.- principios enzimáticos como la papaína a partir de la papaya para ablandar carne; 2.- polímeros, como son los que dieron origen a las pelotas del famoso juego que lleva su nombre; 3.- uso de taninos para la curtiduría de pieles que eran utilizadas para hacer códices, ropa, instrumentos musicales, etcétera.; 4.- el manejo del proceso de fermentación de diferentes productos como el aguamiel, cacao, vainilla, entre otros; 5.- el curado y secado del tabaco -fundamental para una de las manifestaciones de importancia social más sobresaliente que se aprecian en las estelas- y las pipas; 6.- la elaboración y procesamiento de pigmentos generados a partir de organismos muy específicos que demandaron un profundo conocimiento de la biodiversidad de nuestro país. De hecho, uno de ellos, la grana cochinilla fue el segundo producto de exportación después de la plata en el siglo XVIII; y 7.- el proceso de nixtamalización del maíz, fundamental para la elaboración de la masa; uno de los ingredientes básicos de muchos de nuestros alimentos, como son los tamales, las tortillas y algunas bebidas como el tesgüino. Uno de los aspectos sobresalientes y complementarios de estas tecnologías es el hecho de que se utilizan y se practican desde entonces hasta nuestros días y han tenido un impacto notable en la economía de muchos países.

    En el reciente Congreso Mexicano de Etnobiología se agregaron otras tecnologías que podrían considerarse como biotecnologías desarrolladas en dicho periodo de la historia mesoamericana. La primera de ellas se refiere a la elaboración de adhesivos que se utilizaban en el arte plumario, en el pegado de mosaicos de las famosas máscaras o indumentarias, y seguramente en unir las pieles para los códices o en elementos para instrumentos musicales. Es posible que estos polímeros también fueran utilizados en la elaboración de juguetes, en la salud o en cosmetología. Fernando Martínez en 1970 publicó, en una revisión hecha específicamente sobre adhesivos prehispánicos, que estos se obtenían de los tubérculos de las orquídeas, los cuales cortaban en trozos, secaban y pulverizaban para ser disueltos en agua antes de ser usados. En el Siglo XVI, estos adhesivos fueron traducidos erróneamente como engrudo que es fundamentalmente almidón, por el fraile Diego Alonso de Molina. Se sabe actualmente que dichos adhesivos contienen acetato de polivinilo como uno de los componentes básicos y que tienen poco almidón.

    La destilación de jugos de agaves se considera una biotecnología prehispánica. Ésta fue mencionada desde el año 1902 por el antropólogo Carl Lumholtz, quien años antes había desarrollado dibujos de destiladores que observó con los Huicholes y los Coras. Se reseña que en 1970 fueron encontradas en las cercanías de los volcanes de Colima piezas a las que llamaron capachas por Isabel Kelly y que en 1980 Joseph Mitham investigador de esta tecnología en la antigua china planteó la hipótesis de que estas ollas fueran destiladores. En 2012, la doctora M. Carmen Serra Puche plantearía también que en Cacaxtla se practicaba esta tecnología y en el 2013, Colunga, Zizumbo y González editaron un video en el que presentaron su propuesta de que en el occidente de México la destilación fue practicada antes de la presencia de los españoles en Mesoamérica.

    Finalmente, se señaló que en el códice de tributos se puede leer que se entregaban volúmenes respetables de chía (Salvia hispánica). De esta observación se planteó dar seguimiento a la producción de aceite a partir de las semillas de esta planta para diferentes aplicaciones como parte del paquete de biotecnologías prehispánicas. Dicho aceite se obtiene de tostar las semillas en el comal las que se muelen en metate hasta formar una masa aguada, que se exprime para separar el aceite. Dos usos se destacaron de este aceite: uno, en la arquitectura, como aglutinante de los adobes para la edificación de pirámides como las estudiadas en la zona arqueológica de la Joya en Veracruz, en la que según los expertos se destaca el uso de este aceite conjuntamente con el chapopote.Esta es, en parte, la explicación del porqué los adobes no se desmoronaban en las condiciones climáticas del trópico. La segunda aplicación era su utilización como fijador de los pigmentos o colorantes para el proceso de maqueado o laqueado de jícaras. Esta propuesta toma como antecedente la reseña de Fray Bernardino de Sahagún (mediados del siglo XVI), que anotaba que algunas de las jícaras que vendían los comerciantes estaban “untadas con barnices que les dan lustre”. Debe de resaltarse también otro producto utilizado en el maqueado o laqueado que es una materia grasa llamada axe o aje obtenida por ebullición, trituración, filtrado y desecado de las hembras de un insecto hemíptero cuyo nombre científico es "Coccus ajin" y que se aplicaba de manera simultánea con el aceite de chía para fijar los colores, minerales o vegetales, a las jícaras u otras maderas o soportes que se deseaba pintar.

    El hacer un listado de las biotecnologías desarrolladas en nuestro país es obligado y deberá ser parte de la cultura científica, de las contribuciones de la ciencia hecha en Mexico. Por supuesto que el empezar en la época prehispánica, como es el caso que nos ocupa, ayudará a entender el continuo que posicionará a esta disciplina experimental transferida al sector social como pilar del desarrollo de nuestro país.


*Integrante del Consejo Consultivo de Ciencias
Coordinador de Agrociencias de la Academia Mexicana de Ciencias
Investigador del Centro de Investigación Científica de Yucatán
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