Martes, 16 Agosto 2016 19:25

 

Miguel yacaman

Miguel José Yacamán y la ciencia de materiales en México 


     Lorenzo Martínez Gómez*

La ciencia de los materiales ha detonado la realidad social y económica global desde mediados del Siglo XX. La miniaturización hasta escalas micro y nano (10-9 metros, una longitud de una milésima de millonésima de metro) de los circuitos electrónicos ha dado lugar a computadoras y dispositivos cada vez más pequeños y cada vez con mayores capacidades de proceso. Las comunicaciones y la informática se han hecho accesibles a muy amplios segmentos de la población y han revolucionado la riqueza de las naciones colocando hasta el tope a empresas como Microsoft, Apple, Google y Facebook.

Nanoestructuras, nanoherramientas, nanomicroscopios, nanocapas, puntos cuánticos y nanotecnología fueron palabras acuñadas al calor de la revolución de los procesos de diseñar, crear y adaptar materiales con propiedades electrónicas, eléctricas y magnéticas excepcionalmente compactas y precisas sobre las que se han montado las grandes innovaciones de nuestro tiempo, incluido el internet.

Miguel José Yacamán inició su carrera científica en los años setenta y muy pronto destacó por su investigación sobre nanopartículas de platino para vigorizar la potencia de los catalizadores, particularmente importantes para la transformación acelerada de petróleo en gasolina. En aquellos tiempos no se les llamaba nanopartículas, sino “partículas pequeñas” aunque ya tenían la escala nanométrica, justamente en el momento en el que los microscopios electrónicos de transmisión lograron suficiente amplificación para observar, caracterizar y entender la naturaleza tan singular de las partículas de unos cuantos nanómetros. En escala nanométrica algunos materiales tienen propiedades mucho más potentes y singulares que aquellas que se exhiben en los grandes cuerpos sólidos de la misma composición elemental. Esta pionera labor mereció a Miguel José Yacamán el Premio de la Academia de la Investigación Científica de México y un muy amplio reconocimiento mundial como uno de los científicos más destacados de su generación.

Al paso de las siguientes décadas, la investigación en la nanoescala se extendió y generalizó hacia todo tipo de materiales. Emergió entonces una nueva generación de aceros de excepcional ductilidad, resistencia mecánica, forjabilidad y soldabilidad. Las aplicaciones en aleaciones de aluminio dieron un impetuoso vigor a la industria aeroespacial. Surgieron también sorprendentes avances de materiales electrónicos, fibras ópticas y una multitud de sistemas óptimos para muchas aplicaciones funcionales.

Para ese entonces, a la emergente investigación en materiales le fueron quedando muy estrechas las fronteras de las disciplinas tradicionales como la química, la física, la biología, así como las ingenierías metalúrgica, mecánica, civil, electrónica y otras. Miguel José Yacamán fue de los primeros en darse cuenta de la necesidad de impulsar el campo de la Ciencia e Ingeniería de Materiales y de la importancia de la fusión y convergencia multidisciplinaria de los científicos e ingenieros mexicanos para el desarrollo de esta área. En 1990, y con estos principios, Yacamán promovió la creación de la Academia Mexicana de Materiales, hoy Sociedad Mexicana de Materiales (SMM), la cual este mes celebra su 25º aniversario.

La principal labor de la sociedad se concentró en la creación de un foro que permitiera divulgar los avances científicos y tecnológicos en el campo, y se promovió entonces el International Materials Research Congress (IMRC). El IMRC se diseñó con una estructura muy democrática y distribuida, con el fin de atraer a los liderazgos emergentes, tanto de México como de Europa, América y Asia, en cada una de las especialidades de los materiales conforme iban naciendo.

El éxito del planteamiento de Yacamán logró de inmediato romper las barreras disciplinarias y atrajo fuertemente la confluencia de ingenieros, físicos, químicos y biólogos para hacer del IMRC un sitio imprescindible de intercambio y difusión de sus avances de investigación en el campo de la Ciencia e Ingeniería de Materiales. Mediante la simultaneidad de más de 30 simposios el IMRC cubre una gran diversidad de materiales como cementos, aceros, aleaciones metálicas, polímeros, cerámicos con aplicaciones estructurales, electrónicas, médicas, arqueológicas, magnéticas, catalíticas, luminiscentes, etcétera. Muy pronto la muy prestigiada Materials Research Society se sumó a esta nueva iniciativa y estableció al IMRC como sede de uno de sus tres congresos anuales: Boston, San Francisco y Cancún.

Al iniciar con menos de 100 participantes en 1990, para 2016 el IMRC llega esta semana a 2,000 participantes provenientes de una veintena de países y se consolida como uno de los eventos científicos más prestigiados de la ciencia de materiales a escala global.

El 25 aniversario del IMRC coincide con la celebración del setenta aniversario de Miguel José Yacamán y su cincuenta aniversario de labor científica, por lo que la SMM ha dedicado su principal simposio a difundir su obra científica mediante presentaciones de una variedad de colegas que nos beneficiamos de su liderazgo a lo largo de su carrera como formador de recursos humanos para la investigación. Yacamán mantiene la pasión por la investigación de un joven científico que lucha todos los días por aportar lo mejor de sí para mover adelante la frontera del conocimiento. Como muy pocos de sus pares, el impacto de sus más de 400 artículos científicos ha rebasado las 18,000 citas bibliográficas. Lo más reciente e impactante de su obra lo ha realizado en la Universidad de Texas en San Antonio, en Austin, y antes, en los noventas, en el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares y en el Instituto de Física de la UNAM. Ante la comunidad cientíiciar con menos de 100 participantes en 1990, para 2016 el IMRC llega esta semana a 2,000 participantes provenientes de una veintefica mexicana se distinguió por su liderazgo en el Conacyt. Logró apoyos federales para modernizar el equipamiento experimental como no se han vuelto a repetir; para enviar estudiantes a los mejores posgrados internacionales; así como para impulsar los congresos y actividades de las sociedades científicas.

La obra científica de mayor impacto de Yacamán es relevante y actual. Destaca por su notable aceptación en la medicina, la agricultura, la catálisis y la arqueología: Nanopartículas para combatir bacterias infecciosas y virus VIH; técnicas muy novedosas de síntesis de nanopartículas en alfalfa y otros vegetales; nuevos catalizadores y una visión al maravilloso interior de la estructura nanométrica del azul maya. Yacamán tiene además notables contribuciones al conocimiento de las sorprendentes nanoestructuras que puede formar el elemento carbono, ya sean esferas o tubos de resistencia mecánica y conductividad eléctrica excepcionales.

Desde el inicio de su carrera, la comunidad científica mexicana e internacional han galardonado a Miguel José Yacamán con las más altas distinciones: El Premio Nacional de la Academia, de la Academia Mexicana de Ciencias, 1982; la Distinción J.S. Guggenheim de 1988; el Premio Antonio Alzate del Estado de México, en 1987; el Premio Nacional de Ciencias y Artes que le otorgara el Presidente de México en 1991; el Mehl Award otorgado por The Minerals, Metals & Materials Society en 1996; el National Research Council Fellowship por el AMES Research Center de la NASA; el reconocimiento de Investigador Nacional de Excelencia del Conacyt, en 2003 y el muy prestigiado Premio John Wheatley otorgado por la American Physical Society en 2011.

¡Enhorabuena y muy feliz cumpleaños Miguel!

 

Integrante del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República
Investigador del Instituto de Ciencias Físicas, UNAM
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